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Que es y para que sirve PDF Imprimir E-Mail

Se define a la psicología infantil, como el estudio del comportamiento del niño/a, desde su etapa del nacimiento hasta su adolescencia., y atiende a diferentes aspectos tales como su desarrollo físico, motor, cognitivo, perceptivo, emocional afectivo y social.

La tarea de la psicología infantil es explicar y desarrollar las diferencias, que existen entre los/as  niños/as, en su comportamiento y en cuanto a su desarrollo. Intenta resolver y prever problemas emocionales, sociales, afectivos, y muchas veces del desarrollo y del aprendizaje, que puedan presentarse en la infancia. Siempre teniendo en cuenta que hay dos factores que interrelacionan en el comportamiento, el factor ambiental, como por ejemplo la influencia de la  familia, la escuela, etc. Y el factor biológico, que determina muchas de las conductas, reacciones y problemas que pueda presentar un/a niño/a.

Los problemas psicológicos en la infancia poseen una relevancia especial y una trascendencia que muchas veces supera la mayoría de las enfermedades que se pueden padecer a lo largo de la vida; dado el hecho de que los/as niños/as en general poseen menos recursos para manifestar, afrontar y resolver los problemas que le puedan surgir. Además hay que tener en cuenta que la infancia es periodo de crecimiento y desarrollo y que la forma en que se desenvuelva marcará en gran medida la persona  adulta en que se convertirá.

Hoy en día, nos encontramos con multitud de trastornos que pueden  afectar a los/as  niños/as, sin embargo al verlos/as jugar "felizmente" pensamos, que se han olvidado de los problemas y que tienen un don especial para evadirse de los mismos. Sabemos que sufren, pero creemos que tienen mecanismos “genialmente mágicos” para que el sufrimiento se les pase rápido.

Pero los/as niños/as sufren y tienen un mundo interno tan complejo o más que el de las personas adultas.  Porque, también se enfrentan a emociones y tensiones, también tienen fantasías y deseos, necesidades y miedos, se frustran, disfrutan y aprenden de las experiencias, tienen expectativas, sentimientos y pensamientos. Por muy joven que sea un ser humano, su mundo muchas veces también los desborda y es entonces cuando cada niño o niña expresa sus malestares de una determinada manera. Algunos/as  se vuelven silenciosos/as e inhibidos/as, otros/as en cambio necesitan un movimiento constante para enfrentarse a sus tensiones, otros/as tienen miedo y otros/as se vuelven arriesgados/as. En fin, las manifestaciones son variadas y a veces es delicado definirlo sin colocarles una etiqueta que los/as estigmatice, como por ejemplo diciendo que es hiperactivo/as. Cada infante es un ser individual y único, con una manera única de expresarse. Será importante que seamos sensibles a su sufrimiento, tenga el color o matiz que tenga y poder ofrecerles una buena ayuda.

Es importante que se conozca que, cuando en un/a niño/a se identifican dificultades o retrasos en el desarrollo evolutivo, social o en el uso del lenguaje, etc, o cuando aparecen problemas alimentarios, del sueño, o rabietas excesivas y constantes, así como otras manifestaciones que afectan claramente a su bienestar o a el de la familia, se puede consultar a un profesional para que nos oriente.

La idea no es convencer ni dar indicaciones que nos lleven a decidir cuándo hay que llevar a un/a niño/a al profesional de la  psicología o pedir ayuda a otro profesional. En realidad casi todas las familias, poseen la capacidad y sensibilidad suficientes para saber cuándo su hijo/a tiene dificultades, pero a veces, si el problema no es demasiado evidente, cuesta pedir ayuda.

Es cierto que no es un proceso agradable aceptar que los/as hijos/as  no cumplen las expectativas previstas y que como educadores/as  no sabemos cómo hacerlo, pero aceptar estas situaciones es un proceso sano y constructivo que los hará madurar y crecer como personas. Ser padres y madres no es una tarea sencilla. No existen los padres/madres  perfectos/as y todos/as, absolutamente todos/as sufren con respecto a alguna faceta de la vida de sus hijos/as.

A veces, cuesta aceptar que un/a hijo/a tiene una dificultad, y pedir ayuda puede hacer sentir que se ha fracasado en uno de los aspectos más importantes de la vida, ser padre/madre y pueden surgir sentimientos de impotencia, rabia, culpabilidad, depresión…. Sin embargo que nuestro/a hijo/a tenga algún problema no significa que se haya fallado. Ser buen padre/madre no sólo se consigue cuando todo se desarrolla sin problemas. La tarea de la familia  y el proceso de vinculación con sus hijos/as requiere no sólo disfrutar juntos de las cosas buenas, sino también de afrontar experiencias dolorosas y encontrar vías para recuperarse juntos/as pidiendo ayuda a profesionales especialistas.

 
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