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Conociendo nuestro cuerpo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pilar Cuéllar Portero   

Es fundamental llegar a conocer el propio  cuerpo, no sólo como una envoltura, sino como una forma de relación  con el exterior, como una fuente de placer y como un medio fabuloso de comunicación  con otras personas. Todo el  cuerpo es sexuado, capaz de producir placer a través de todos los sentidos.
 A través de los mismo  se reciben  estímulos sexuales  desencadenantes  de respuestas en las que puede estar  implicado  todo el cuerpo. Pero hay determinadas zonas especialmente sensibles al placer sexual  y a los estímulos sexuales,  llamadas zonas erógenas.
    
En muchas ocasiones, tendemos a limitar las posibilidades de algunas partes del cuerpo para responder de manera gratificante a los estímulos sexuales,  centrando éstas únicamente en los genitales.
    
Aunque todas las personas  disponemos  de las mismas zonas sensibles a nivel corporal, no todas las sienten  por igual.  Y esto es muy importante tenerlo en cuenta en las relaciones   con los/as demás, para no tratar de "obligar" a sentir al otro/a lo que uno/a siente.

Habría que partir de la base de que todo el  cuerpo puede ser una gran zona erógena, dependiendo de la estimulación, de lo adecuado de ésta y de la implicación  que exista por parte de ambas personas.
    
 Algunas zonas erógenas más comunes a mujeres y a hombres:
 
•    La boca: Y sobre todo  los labios, tienen un alto grado de simbolismo sexual, sobre todo en las mujeres. De hecho en nuestra cultura los labios femeninos tienden a realzarse con pintura de labios o con silicona.
Los labios son muy sensitivos y además el contacto de éstos con otras partes del cuerpo aumenta la sensación placentera tanto en hombres como en mujeres.
Destacar también la lengua  como u órgano  con un alto potencial erótico.

•    Las orejas: Pueden ser  muy sensitivas al contacto de, por ejemplo, los dedos y los labios, de los susurros y de otro tipo de caricias. Otras zonas del  cuerpo también pueden reaccionar a este contacto.    

•    El cuello: Constituye una zona de gran placer al contacto con las manos o los labios.
    
•    Los pechos: En nuestra sociedad, y en la mayoría de las culturas, tienen  una marcada carga erótica, fundamentalmente en las mujeres.
El pezón, tanto  masculino como  femenino, tiene pequeñas  terminaciones nerviosas que hacen que sea  sensible al tacto y a la temperatura, permitiendo  que el pezón se ponga en erección ante cualquier estímulo. La sensibilidad sexual de la mama no depende de su tamaño ni de su forma.
    
•    El vientre: Dada su ubicación central  puede ser  una gran fuente de placer.

•    Nalgas y ano: Culturalmente, las  nalgas, tienen  un gran potencial erótico fundamentalmente visual, y sobre todo en las mujeres.  Los medios de comunicación lo utilizan como reclamo publicitario.
La  zona perigenital (entre el ano y los genitales), es  una zona rica en terminaciones nerviosas y, por tanto muy  sensible.

•    Los brazos: Y en particular la cara interna,  pueden ser  especialmente sensibles a la estimulación sexual. Señalar las manos como parte  imprescindible y necesaria en el ritual amoroso, como una manera de transmitir, a través del tacto y de las caricias, sensaciones y sentimientos placenteros.

•    Las piernas: Pueden ser  especialmente sensibles, sobre todo  la cara interna de los muslos. Las piernas y los pies han estado cargadas de un fuerte potencial erótico en las mujeres.

•    Los genitales: Son  la zona de mayor sensibilidad. Así el órgano más sensible a la estimulación sexual es la mujer es el clítoris, y el órgano más sensible a la estimulación sexual en el hombre es el glande.


Desde luego la mejor forma de saber cuáles son las zonas más sensibles al placer sexual  es experimentar. Y la mejor manera de saber qué le gusta a la otra persona  es preguntar.
    
Es muy importante la comunicación, el saber expresar los deseos y sentirlos, aprender a hablar de las  fantasías, de los sentimientos y sensaciones y de lo que  gusta o de lo que no  gusta.
    
Todo el  cuerpo es sexual, aunque cada parte reacciona a las estimulaciones de una manera determinada y distinta a las otras.
    
Por todo ello es importante que tener  un conocimiento detallado  del  cuerpo y aprender a reconocer las sensaciones que el mismo puede llegar a  proporcionar.


¿ Cómo son nuestros genitales? :

Vamos a hablar de los órganos genitales no porque sean la parte más importante que tenemos  mujeres y  hombres, sino  porque es la más desconocida... Sin olvidar que la sexualidad está en la piel y  todo nuestro cuerpo puede ser   hermoso y sexuado.

La mayoría de las personas  no llamamos   a los órganos genitales por los nombres que tienen, porque se supone que usar estos términos es grosero o suena mal, y por eso  los llamamos de cualquier otra forma. Esto   hace que tengamos la idea de que  son sucios y  desconocidos,  y sentimos vergüenza  al hablar de ellos.
    
Muchas  mujeres  ni siquiera saben  el verdadero nombre de sus genitales ( vulva);  sus adjetivos más comunes se refieren a " algo que se come, que es comido" ( pasividad); sin embargo, todo el mundo conoce el significado de la palabra " pene " (  con sinónimos que denotan fuerza, vigor, actividad...).      
     

Genitales femeninos:

¿Por qué algunas  mujeres desconocen  sus cuerpos? :

Pocas mujeres jóvenes conocen sus cuerpos, sobre todo si hablamos de los genitales, pues estos están dispuestos de tal manera que quedan ocultos, internos y escondidos.
Es curioso  que en muchos casos la primera persona que los  mira u observa no es la   misma mujer  sino otra persona, generalmente de sexo masculino,     ginecólogo o  novio, por ejemplo.

Se puede llegar a sentir  asco, vergüenza, miedo de  las  " partes bajas "; se puede llegar a  tener una percepción  errónea acerca de la  vagina ( color, forma, longitud), y del  útero ( creer que es enorme), ni saber  "cuantos agujeros hay en la vulva" ,  ni qué es eso que le llaman clítoris.

Por el contrario si se puede conocer  muy bien el tamaño, color, textura... de,  por ejemplo, nuestra nariz. Cuando nos duele la garganta sabemos a qué puede ser debido, cuando sentimos picores en la vagina no tenemos ni idea  de por qué, nos angustiamos, no acudimos al médico  por miedo o vergüenza.     
 
¿ Por qué no  descubrir  y  conocer, cómo son y cómo funcionan nuestros órganos genitales, nuestros órganos reproductores, nuestra sexualidad y nuestro cuerpo?.  Integraríamos  todo en  nuestra persona como globalidad, para así ser cada vez un poco más autónomas en el cuidado de nuestra salud, de nuestro cuerpo y por supuesto , de  nuestra sexualidad.
   
¿ Cómo son los genitales externos?

Si una mujer se  coloca desnuda delante de un espejo, lo único que se ve de los genitales son los " pelillos " que recubren el pubis ( el  Monte de Venus). Esta zona es muy sensible al contacto y a las caricias.
    
La única posibilidad de ver cómo son los órganos genitales externos   es  con la ayuda  de un espejo, manteniendo las piernas  abiertas  y separando los labios mayores.  Estos  son dos pliegues carnosos  de piel  recubiertos de vello desde la pubertad  y,   cambian de color y forma de una mujer a otra. Cuando  una mujer está sexualmente excitada,  tienden a abrirse, a separarse y se llenan de sangre, tomando un color rosado.
    
Los labios mayores se cierran borde a borde, para ocultar dos especies de crestas más o menos grandes, según cada mujer, que se llaman labios menores. Estos labios pueden ser de distintos tamaños y colores, desde muy pequeños hasta  grandes y sobresalientes, tienen un gran número de terminaciones nerviosas. Protegen la entrada de la vagina y la salida  de la orina.    
    
Los labios menores se unen en su parte superior formando una especie de capucha:  el glande del clítoris.
    
El clítoris tiene el tamaño de un guisante y está situado entre los labios mayores y menores, quedando escondido entre ambos. Está formado por un tejido eréctil  muy sensible al contacto  sexual:  cuando se estimula de forma adecuada se pone en erección.
    
Es por ello que al clítoris se le ha llamado el  " órgano del placer ", pero en nuestra sociedad  se ha menospreciado el mismo  en favor de la vagina, pensando que la penetración vaginal es la única forma de conseguir placer y orgasmo ( en otras culturas, a las mujeres se les practica la ablación o extirpación del clítoris, por algo será...).
    
Entre los dos pliegues de los labios menores, se encuentra  el  orificio de la orina, situado debajo del clítoris, y  que obviamente es por donde sale la orina al exterior , con lo cual es sólo una salida, y no una entrada. Y un poco más abajo, en el límite de los labios mayores, encontraremos otro orificio, la entrada de la vagina.

¿Cómo son los genitales internos?

 En la entrada de la vagina, más o menos a 2 cm. del exterior, nos encontramos con el himen, una especie de " telita " que ha estado y está  relacionada con el tema de la virginidad.  
Es una membrana muy fina y elástica, cuya única función es evitar que de  pequeñas, al  no tener desarrollada aún la " flora vaginal ",  entren   microbios, bacterias, etc..., que puedan producir algún tipo de  infección.
Al llegar a la pubertad, esta telita ya no sirve para nada, pues la vagina  ha desarrollado  su  propio sistema de limpieza y de protección, así que en cualquier momento se puede romper: montando en bicicleta, haciendo gimnasia, poniéndonos un támpax, con un dedo, un pene...  
    
La ausencia de himen no debe interpretarse siempre como un  indicador de  que  hemos tenido relaciones sexuales con penetración, pero la realidad es que social y culturalmente se le da ese valor. Esta ruptura normalmente no duele y muchas veces ni siquiera se nota, y tampoco se sangra una barbaridad.

¿Porque, a nivel social y cultural, se le da tanta  importancia a la pérdida de la virginidad en las chicas? ¿Por qué, en el caso de los chicos no es así?  . Estas son algunas preguntas para la reflexión, que pueden tener que ver con los condicionantes de género , y no con cuestiones biológicas o fisiológicas.

La  primera vez que se mantiene  relaciones sexuales  con penetración no tendría por qué doler.  Pero… duele, y lo que puede doler  en estos casos son los nervios o las prisas.

En la entrada de la vagina  hay  una plataforma muscular que la rodea en su tercio externo. Esta zona es la única donde la vagina tiene mayor sensibilidad. Estos músculos los podemos identificar, controlar y fortalecer con unos movimientos llamados " Ejercicios de Kegel “, que consisten básicamente en tensar y destensar los mismos; para aprender a controlarlos basta con retener y soltar la orina varias veces seguidas... son estos mismos músculos.     

La vagina  es un órgano que en estado de reposo está cerrado, es decir, sus paredes están unidas, pero que debido a que es un espacio virtual se va adaptar a lo que haya en su interior: puede permitir la entrada de un dedo, de un pene, de un támpax...  y hasta la salida de  un bebé!!!.     

El interior de la vagina es parecido al interior de la boca, en cuanto a textura, color,  suavidad y humedad. Está formada por unos pliegues en forma de acordeón y tiene una longitud aproximada  entre 8 y 12 cm. Las paredes de la vagina están recubiertas de una mucosa que facilita la lubricación vaginal. Apenas sí hay terminaciones nerviosas sensibles, lo cual explica la casi total insensibilidad de la vagina en sus dos tercios internos.
    
En contraste con esta insensibilidad,  en los años 50  un médico llamado Gräfemberg apuntó la existencia de una zona en la pared frontal de la vagina, a la que llamó "Punto G", especialmente sensible a la estimulación erótica, y relacionada con la eyaculación femenina. Dicho punto no es un punto como tal, sino una zona, relacionada con restos y reminiscencias de tejido prostático ( en los hombres, el punto G está muy próximo a la próstata, y se accede a través  del ano).

Al final de la vagina, encontramos el cuello del útero, es  bastante duro y con un agujero diminuto en el centro, que es el que conduce al interior del útero  a través de un estrecho canal que permite la salida del sangrado  menstrual y del bebé en el parto;  y  no permite la entrada del pene  en una  relación sexual…

 El útero o matriz, es un órgano muscular con forma de pera invertida. Se encuentra recubierto por una mucosa: el endometrio, que aumenta de grosor en el momento de la ovulación.  Durante la excitación su musculatura se contrae y se desplaza hacia arriba, estirando la vagina.
    
De la parte superior del útero salen dos conductos muy finos y elásticos, llamados Trompas de Falopio, que se comunican con  los ovarios. La función de las trompas es la de recoger y transportar el óvulo y hacer posible el encuentro con los espermatozoides, pues es en las trompas donde se produce la  fecundación.
 
Los ovarios están situados a ambos lados del útero. Son dos órganos pequeños que tienen forma de almendra (forma ovalada, blanquecina y rugosa). Son los fabricantes de las hormonas femeninas: estrógenos y progesterona.
Su actividad comienza al llegar a  la pubertad. Desde el  nacimiento , existen unos  500.000 óvulos, de los cuales sólo se  utilizan  en la vida fértil de 200 a 300.

El óvulo es la célula reproductora femenina. Es mayor que un espermatozoide y se mueve con dificultad. El óvulo mantiene su capacidad reproductora durante 48 horas, una vez dejado el ovario. Las mujeres dejamos de ser fértiles cuando llegamos a la menopausia, los hombres lo seguirán siendo hasta el final de sus días.

Otra parte importante en el cuerpo de la mujer, son los senos, mamas, tetas o pechos, formados por un cúmulo de  grasa que sostiene a la glándula que produce leche. Esta zona del cuerpo es muy sensible y durante la excitación sexual el pezón se pone en erección y provoca placer.
Cuando hay embarazo las glándulas crecen y al nacer el bebé producen leche, la cual es llevada por una red de canalitos hacia el pezón.    
    
El ciclo menstrual:

Cuando las mujeres  llegan  a la pubertad, se establece un funcionamiento cíclico por el cual una vez al mes los ovarios  liberan  un óvulo, con el posterior  sangrado mensual.
    
 Periódicamente, y en caso de que no haya embarazo,  se desprende  parte de la mucosa del útero que se expulsa al exterior a través del cuello del útero y de la vagina, y que se conoce coloquialmente como " regla "o  “ periodo”.
Normalmente la duración  es variable, entre 3 y 6 días  y también lo es la cantidad de sangre que sale al exterior.
Suele comenzar entre los 12-15 años aproximadamente y se mantiene por término medio hasta los 48-52 años aprox. La alimentación, el clima y la zona geográfica en la que   vivimos influyen en que cada vez  las jóvenes  tengan antes su primera regla que, por ejemplo, las generaciones pasadas.
    
El ciclo menstrual es el período de tiempo que transcurre entre una menstruación y otra, es decir, comienza con el  primer día de sangrado. La duración media del mismo  es aproximadamente de 28 días, pero existe mucha variabilidad de unas mujeres a otras e incluso en la misma mujer.
    
Los cambios centrales del ciclo menstrual están producidos por las hormonas que segregan los ovarios: estrógenos y progesterona, y que pasan directamente a la sangre desde los ovarios y pueden alcanzar todas las partes del cuerpo, pero normalmente existe un órgano diana más sensible a estas hormonas: el endometrio.     

La secuencia  de estos cambios hormonales sería:

Menstruación_______Fase de proliferación_______Ovulación_______Fase de secreción___________Menstruación.

    * Primera fase: menstruación:

La capa de sangre y moco que reviste el interior del útero empieza a caer. Al mismo tiempo un nuevo óvulo empieza a crecer en uno de los ovarios.
No es una etapa fértil, aunque  no es imposible una pequeña probabilidad de embarazo, pues puede ocurrir una ovulación espontánea. Hay algunas mujeres que sienten  dolores en la parte baja de la espalda y del vientre, e incluso malestar y mucho cansancio. Por ello se suele decir que " estoy mala ", pero la regla no es ninguna enfermedad, aunque algunas mujeres se puedan llegar a  sentirse mal.
Ello tiene lugar debido al brusco descenso de hormonas: estrógenos y progesterona.

   * Segunda fase: proliferación:

Dura desde el final de la menstruación hasta inmediatamente antes de la ovulación, cuando el ovario libera al óvulo. El endometrio comienza a  regenerarse y a  prepararse para una posible fecundación. Los niveles de estrógenos comienzan a elevarse.
El nuevo óvulo está madurando y casi listo para salir. El moco vaginal es todavía muy líquido.
Tampoco esta fase es, en sí, una fase fértil, porque el cuerpo no está aún suficientemente listo, pero sí hay riesgo de que se produzca un embarazo.

    * Tercera fase: ovulación:

La liberación de un óvulo ya  maduro por parte del ovario; tiene lugar entre los días 13 y 15 aproximadamente ( a mitad del ciclo más o menos). El forro de la matriz está muy grueso.  Es el momento en que las mujeres son más fértiles pues el óvulo se encuentra en las trompas de falopio, y si un espermatozoide logra alcanzarlo, se producirá la fecundación; si ésta no se produce, el óvulo se muere y el ciclo continúa.
El moco vaginal es muy espeso, transparente y abundante ( similar a la clara del huevo) . Las mujeres a veces pueden sentir  mucha energía y deseo sexual durante la ovulación.

   * Cuarta fase: secreción:

Va desde la ovulación hasta el período premenstrual. Si el óvulo ha sido fecundado, el endometrio se enriquece todavía más para empezar a acoger al embrión; los ovarios comienzan a producir grandes cantidades de hormonas, hasta que la placenta se desarrolla y el feto comienza a crecer. Si no ha habido fecundación no se dan estos cambios.
Esta etapa sigue siendo de mucho riesgo de embarazo. El moco de la vagina se vuelve blanco y espeso.

   * Quinta fase: Premenstrual:
        
Comienza poco antes del inicio de la regla y durante la cual vuelven a descender los niveles de hormonas. Algunas mujeres sienten náuseas, dolores, cansancio, irritabilidad, labilidad emocional... justo antes de la bajada de la regla: el síndrome pre-menstrual.   

Aunque la ovulación se produzca a mitad del ciclo, no debemos olvidar que en cualquier momento del  mismo se puede producir una ovulación espontánea, incluso durante la  menstruación; por lo que deberíamos utilizar métodos anticonceptivos en cada relación coital.

Aunque la menstruación es una fase del ciclo reproductor, ha sido y todavía sigue siendo a muchos niveles objeto de mitos y tabúes:

-  La regla es sucia, impura, sangre de desecho: La sangre de  la menstruación se va acumulando en la matriz a lo largo de todo el mes, y es la misma sangre que circula por todo el  cuerpo.
La  " mantita " de moco y sangre que se va formando dentro del útero está constituido por  sustancias nutritivas, pues si hay fecundación, el óvulo anida en la misma  y se alimenta de ella. Por lo tanto,  es sangre limpia y, además, enriquecida

-    La menstruación  es una enfermedad: Es un estado natural del cuerpo, y no es una enfermedad. Deberíamos dejar de decir " estoy mala “ para nombrar la regla. Hay mujeres que se quedan en la cama o evitan hacer ejercicio por miedo a que algo les pase. Pero no tiene por qué pasar nada especial, y en general se pueden hacer las mismas actividades que siempre.

-    La regla  es una maldición: Durante mucho tiempo se pensó que la menstruación era una maldición y que la mujer que menstruaba traía mala suerte; no debía hacer mayonesa porque se le cortaba, ni regar las plantas porque se secaban, ni lavarse la cabeza, ni bañarse, ni viajar,  ( muchas de estas concepciones siguen aún vigentes). En definitiva, la regla no es una maldición y simplemente deberíamos aprender a conocer bien el funcionamiento del propio  cuerpo.


¿Porqué entonces, se hace tanto hincapié en que las verdaderas relaciones sexuales y las más placenteras son las que implican penetración? ¿Para quien, para la chica o para el chico?
    

Genitales masculinos:

¿ Por qué la mayoría de los hombres conocen  bien sus  genitales externos?

A diferencia de las mujeres, si un hombre se  mira  su cuerpo desnudo en un espejo, puede observar  los  órganos genitales externos en su totalidad: pene, glande, prepucio y  testículos. También, a diferencia de las mujeres, están   mucho más familiarizados con sus genitales que las mujeres   con los suyos.

Pero este mayor conocimiento acerca de los  genitales masculinos,  no sólo tiene que ver con la ubicación  física de los mismos, sino también  con aspectos socioculturales, con los distintos procesos de socialización que hemos tenido  ambos géneros.
Y no debemos olvidar que la sociedad en la que vivimos tiene raíces muy falocráticas, en la que el pene o falo constituye un elemento de poder.
 
Aunque muchos   hombres conocen   bien los órganos genitales externos, no ocurre lo mismo con   el funcionamiento general.    

El pene es un órgano con tres funciones distintas:  por un lado elimina la orina, por otro es un órgano  reproductor y por otro  proporciona placer.
Está formado  por unos tejidos  llamados cuerpos esponjosos y cuerpos cavernosos, que ante determinados estímulos se llenan de sangre y hacen posible los cambios en tamaño y consistencia ( se pone más grande y más duro), es decir, el pene se pone en erección, que es el signo más evidente para  saber que un hombre está excitado.

Existe un mito muy extendido en  relación al  tamaño del pene: “ Si el pene es más grande, más placer  proporciona y más placer se recibe”. No tiene importancia, pues los penes grandes crecen menos que los pequeños, por lo cual tienden a igualarse y,  además, la vagina, como ya hemos visto es una cavidad virtual que se adapta a lo que se introduzca dentro de ella.
 
Pero, y  lo más importante de todo: el placer, la sexualidad, la erótica, la sensualidad... no se encuentran  en el pene, sino en el cerebro, en la mente.

El  extremo  más ancho  del pene, la punta,  se denomina glande, y es la parte más  sensible de los genitales masculinos. Está recubierto de una piel muy fina  llamada  prepucio, que hace que el glande quede al descubierto. Cuando esta piel es demasiado estrecha,  el glande no puede  salir bien y hace difícil  la erección y la higiene del mismo ( si no se limpia de manera adecuada, se pueden acumular restos de sudor, orina, semen... ,dando lugar al esmegma que puede provocar algún tipo de infección).
Es la fimosis, que  se soluciona con una sencilla operación: la circuncisión.
El frenillo, es lo que une el prepucio con el  glande, y  si es demasiado corto puede crear dificultades a la hora de tener  erecciones; este problema también puede solucionarse con una pequeña  intervención quirúrgica.
    
Debajo del pene, colgando, se encuentran los testículos, las glándulas sexuales masculinas ( producen espermatozoides y la hormona sexual masculina, la testosterona).  Están   cubiertos de pelo desde la pubertad, no son del mismo tamaño, y como son muy sensibles, los recubre  una piel  delgada cuya  función es la de  proteger a  los testículos y actuar como una especie de termostato para mantener a los espermatozoides a una temperatura adecuada: el  escroto.

¿Cómo son los genitales masculinos en su interior?

A partir de la pubertad, los testículos comienzan a fabricar espermatozoides de forma continua.
Una vez producidos, éstos  pasan a los epidídimos,  estructuras  situadas encima de los testículos, y es en  su interior donde  acaban de madurar.
A través de los conductos deferentes, que salen de cada epidídimo,  suben hacia las vesículas seminales, lugar en el que  se fabrica un líquido que alimenta y  facilita el desplazamiento de los espermatozoides ( porción seminal). Se almacenan aquí esperando salir al exterior. Posteriormente entran  en la próstata y  desembocan en la uretra (  canalito que sale al exterior por el pene, y que es por donde sale también la orina).
    
La próstata es una estructura única y  está  situada cerca de las vesículas seminales y debajo de la vejiga. En la próstata coinciden  los espermatozoides  y la orina,  haciendo el mismo camino, pero, sin embargo, nunca lo hacen a la  misma vez,  porque hay unos pequeños músculos  que o  dejan pasar el semen o dejan pasar la orina. La próstata produce también un líquido que permite la  alimentación  y la supervivencia de los espermatozoides. Este líquido se llama porción prostática.
    
Así pues,el semen  está formado por los espermatozoides, por la porción seminal y por  la porción prostática.

Las glándulas de Cowper  son dos pequeñas glándulas situadas debajo de la próstata, que  segregan un  líquido que  va limpiar la uretra  de restos de orina, de sudor y de semen, preparando  el camino para que  este  salga al exterior limpio.

 Esto se produce antes de la eyaculación, sin que el hombre  controle  el momento de la emisión del mismo  y puede contener espermatozoides; es lo  que  coloquialmente se  denomina  como: " antes de llover chispea “. Por este motivo, aunque en  las relaciones sexuales con penetración  se retire el pene de la vagina antes de la eyaculación,   puede existir riesgo  de  embarazo; por ello, la " marcha atrás " no es un método anticonceptivo  seguro.

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo eyaculación que  orgasmo.  Simplemente,   coinciden en el tiempo, y hay veces que se  eyacula sin sentir ningún placer, y otras que se  siente un montón de placer sin necesidad de eyacular.
 Pero nos han hecho creer que una  " relación sexual completa " es aquella que termina en penetración y, además, en eyaculación; si no es así, algo falta.

También se puede tener una eyaculación durmiendo, normalmente relacionada con un sueño erótico.  Es lo que se llama  polución nocturna.

Normalmente, la pérdida de la virginidad en los chicos  se suele asociar a la rotura del frenillo, pero no socialmente no tiene el mismo valor que en las chicas. No obstante, ¿porqué asociar experiencias sexuales que pudieran ser gratificantes con el dolor ¿

Es importante que chicas y chicos aprendan a conocer sus cuerpos, a relacionarse con él de manera adecuada, desde la aceptación y la identificación del mismo como fuente de placer,  de satisfacción y de bienestar. Y no únicamente como fuente de conflictos o de peligros.
Es importante no centrarse únicamente en los aspectos reproductivos o biológicos de los cuerpos de las chicas y de los chicos.     

 
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