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Maneras de expresar la sexualidad PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pilar Cuéllar Portero   

A las relaciones con penetración  se les llama “relaciones sexuales completas “. Ello denota que si no hay penetración “ falta algo “, pues  se tiende  a centrar la sexualidad en los genitales, sin tener en cuenta que existen  otras formas de expresar la sexualidad ,  ninguna mejor ni peor  que otra, todas igual de válidas:  en ellas se puede   expresar amor, afectos,   placer y ternura.
Caricias, besos, abrazos, miradas.... pueden llegar a ser  experiencias muy gratificantes, y que pueden o no terminar en una relación coital.

Lo que sí está claro es que hombres y mujeres, necesitamos amar y ser amadas/os, comunicarnos afectivamente,  expresarnos sexualmente; aunque  la forma en que nos expresemos  sea distinta, pues partimos de valores, educación  y, por tanto, roles  distintos.    

Las caricias:

Las caricias, el contacto físico, los besos, los abrazos…. son  expresiones  sexuales  a través del tacto y de la piel, maneras  de expresar  afectos y  sentimientos. Desde el nacimiento  el la bebé  recibe caricias (tanto físicas como psicológicas),  que son esenciales para el desarrollo y crecimiento de cualquier persona.

La  formas en que se expresan las  caricias , puede ir desde  cogerse las manos,  abrazarse, besarse, tocar el pelo, la cara, los labios, el cuello, el pecho, los genitales… hasta tocarse todo el cuerpo por encima de la ropa  o por debajo, en contacto con la piel. Son caricias excitantes y tiernas,  a las que el  cuerpo puede  reaccionar de una manera muy especial.

Hay distintas formas de tocar y de acariciar, y todas ellas pueden ser muy placenteras, pero hay  que tener en cuenta a la otra persona, pues puede no apetecerle  una determinada caricia en un lugar determinado y en un momento determinado. El respeto mutuo es un pilar básico en las relaciones sexuales.   

En definitiva, las caricias son una forma de relación afectiva,  utilizando  toda la piel, abriendo los sentidos  y enriqueciendo la capacidad de sentir placer.

Y además no tienen ningún riesgo de transmisión de ETS,  VIH/SIDA, ni  embarazos no deseados.


La masturbación:

Se puede disfrutar con todo  el cuerpo y con los genitales y sentir placer al tocarlos,  al igual que cuando  se comparte ese placer  con otra persona;  es lo que se llama  autoestimulación, autoerotismo o masturbación y  es una actividad que puede estar presente  a lo largo de toda la vida de las personas y de la de  algunos animales.
 
No hace falta que alcanzar un  orgasmo , simplemente es el autoplacer que  se puede  llegar a sentir al acariciar, frotar, tocar, estimular  los genitales o cualquier otra parte del  cuerpo que pueda ser   sensible  y/o   excitante al placer sexual.

Desde pequeños/as  nos tocamos los genitales porque proporcionan placer y  exploramos el  cuerpo   pero,  al llegar a  la pubertad,   al tocarnos sentimos sensaciones puramente sexuales. En estas edades, la masturbación se convierte en una de las formas más frecuentes y directas  de expresión sexual.   Hay jóvenes que manifiestan  sentimientos de  culpa, debido a las creencias erróneas y negativas existentes  y a la  gran carga moral  que esta conducta sexual ha  conllevado y sigue conllevando.   
La masturbación ha estado muy condicionada por la religión, la moral y la cultura,  porque es una actividad sexual que no va encaminada a la reproducción y, por tanto, está considerada como algo malo, sucio, pecaminoso.
Desde siempre esta actividad sexual  ha estado cargada de mitos y de tabúes.
Algunos ejemplos de los mitos existentes serían:
     
-    Es una forma infantil de expresar la  sexualidad y sólo se masturban los/as  adolescentes.

-    Es un  sustituto de las relaciones sexuales con penetración, es decir cuando no se tiene pareja o cuando no se puede.

-    Es algo compulsivo y  una vez que se  empieza ya no se puede parar.

-    Es perjudicial  física, emocional y mentalmente. Afecta gravemente a la salud.

-    Los orgasmos que se  experimentan al masturbarse son inferiores a los del  coito.

-    La masturbación no se puede compartir.

-    Es una manera muy egoísta de sentir placer.

-    Las mujeres no sienten deseos o no  necesitan  autoestimularse.

-    Si abusa de la  masturbación, el semen se termina  y se debilita, perdiendo energías y fuerzas.         


Evidentemente,  todo esto no es cierto. Lo que sí es cierto es que  la masturbación en la adolescencia es muy frecuente y  supone no sólo satisfacer deseos o aliviar tensiones sexuales, sino que permite conocer el propio cuerpo y, favorecer, por tanto,  la autoestima. Los granos y las espinillas salen por el cambio hormonal de la pubertad.

La autoestimulación sexual, suele  ser el primer descubrimiento del placer sexual genital  que hacen chicos y chicas jóvenes.

Generalmente el chico lo descubre más fácilmente, pues  la disposición externa  de sus órganos genitales  hace que sean más accesibles. La  chica en cambio, si nadie la ha informado de la existencia de su clítoris y  de la disposición del mismo, descubrirá el placer por casualidad.

Pero todo ello tiene más  que ver con cuestiones de género,  con la diferente educación recibida en chicas y en chicos. Hasta hace no mucho tiempo, en nuestra sociedad, a las mujeres no se les ha permitido   tener derecho a la  sexualidad y  al placer, por lo tanto no se podían masturbar ni podían ser autónomas  a la hora de sentir placer sexual.

En los hombres no estaba tan mal visto, incluso era muy normal que un hombre sin pareja se masturbara.

Afortunadamente ello está cambiando pues las mujeres  ya tienen   reconocida socialmente  la sexualidad  (pero no en todas partes del mundo  ni  a todas las mujeres).

 ¿Cómo se masturban las mujeres? :
     
 La mayoría de las mujeres descubren   su genitalidad por casualidad o bien  no recuerdan  sus primeras experiencias infantiles, que suelen darse en   forma de juegos divertidos.

Casi todas estas experiencias sexuales infantiles están relacionadas de una u otra forma con el descubrimiento de la sexualidad y de la  genitalidad  (“jugar a los médicos”,  p.e.). Pero la niña no relaciona esos juegos con su sexualidad hasta que descubre la masturbación consciente en la adolescencia o en la vida adulta.

Normalmente  se  piensa que se masturban menos chicas que chicos. Esto no es del todo cierto. La   diferencia está en que las chicas  no  lo suelen   decir ni manifestar  públicamente: si un chico le  dice a sus amigos que se masturba , es muy  “ machote “ o muy “ potente “; y si una chica le dice a sus amigas lo  mismo, es una  “ guarra “.  
 
Además, hay muchas mujeres que no son conscientes de que se masturban: al cruzar las piernas y apretar los muslos unos contra otros, con el agua de la ducha, por ejemplo, serían situaciones en las que se hace  presión sobre los  genitales y llegar a sentir  “gustillo “.
         
De una forma u otra,  las chicas  que se inician en la masturbación consciente lo hacen la   mayoría de las  veces mucho más tarde que los chicos. Suelen tocarse con los dedos los labios mayores, el vello púbico o  el clítoris,  e incluso los pechos, de diferentes maneras y ejerciendo distinta presión, así mismo  hay mujeres que se frotan la vulva con algún objeto: almohada, cojín… o con sus propias manos o muslos.    

Esto está en  contra de lo que se  piensa en  relación a que las mujeres sienten placer al introducirse objetos o los mismos dedos en la vagina.  Ya sabemos que  el clítoris es el órgano de máximo placer, y que  la vagina  tiene menos terminaciones nerviosas.
          
La masturbación femenina  suele estar asociada  al placer y  a la culpa, mucho más  que  la  masculina, ya que los mensajes que se reciben sobre ésta son  muy negativos ( no tiene fines reproductivos y a la mujer la hace  autónoma con relación  a su propio placer,  sin tener  que  depender del hombre).  Sin embargo, y  en contra de lo que siempre se ha pensado,  la masturbación tiende a desarrollar la  autonomía sexual y el autoconocimiento del cuerpo.

 Aún así,  no hay nada "correcto"  o “incorrecto “, pues cada cual tiene su manera de gozar y de vivir su sexualidad, y hay que respetar esas maneras. Hay mujeres que jamás se han masturbado,  y ni  siquiera sienten esa necesidad.

¿Cómo  se masturban los hombres? :
     
La sexualidad del hombre  es mucho más  genital, debido fundamentalmente a la concepción fálica  existente en nuestra sociedad, a la cultura y  a la educación recibida,  que hace que  centren  su atención en esa parte de su cuerpo, pensando que es la más importante del mismo.
        
Ya desde la infancia, el niño (al igual que la niña)  descubre sus genitales, como el resto de su cuerpo, con la exploración de sus manos y en la medida que descubre sensaciones placenteras tiende a repetirlas; esto se encuentra facilitado porque continuamente está en contacto con su pene, tocándolo y viéndolo cada vez que  necesita orinar. Este descubrimiento genital es en ellos,  por lo tanto, más directo y hace que aprendan a masturbarse antes que las chicas, al llegar a la pubertad.

También  el pene y los testículos simbolizan algo muy positivo  (“cojonudo “), mientras que la vulva algo negativo (“coñazo “).

Frecuentemente la masturbación es aprendida por el niño o adolescente de manera solitaria, o bien a través de  algún compañero de juego, o  en grupo, e incluso a veces,  por algún adulto.
         
La mayoría de los chicos se masturban moviendo el pene de arriba abajo, hasta que llegan a eyacular, pero hay también muchas otras formas de masturbarse: moviendo el glande, con el prepucio hacia arriba y hacia abajo, estimulando el escroto…

Generalmente a los más  jóvenes les preocupa  el número y el límite de veces que se pueden llegar a masturbar, pues se piensa que si son muchas veces, el semen se debilita y las energías físicas también; si un chico eyacula varias  veces seguidas  su semen cada vez tendrá menos espermatozoides  pero, no se quedará  sin energías ni sin semen.

La frecuencia es algo que tiene que ver con las necesidades de cada cual,  y a veces, en épocas de exámenes y de más trabajo, los chicos se suelen masturbar  más, como una forma de liberar la tensión y la ansiedad.

La masturbación,  además de ser una práctica de sexo  seguro, es una  parte muy importante de la sexualidad de cada individuo.

Se puede  realizar  en solitario o en pareja. Aumenta la autoestima  y es un buen medio para que los/as  jóvenes aprendan cómo  es y cómo funciona su cuerpo.  Así mismo se  potencia la capacidad de fantasear, ya que se suele recurrir  a imágenes sexuales para conseguir un alto grado de excitación.

    
En definitiva, masturbarse es algo muy habitual, que no conlleva males físicos ni psíquicos. Hace mucho daño asustar a los chicos y chicas muy jóvenes, y  crearles traumas y sentimientos de culpabilidad que les pueden traer  problemas en el futuro.
    
Hay que transmitir   a los/as  niños/as  y a los/as  jóvenes que masturbarse puede ser muy saludable  y placentero, pero que es algo íntimo  que tenemos que practicar en privado, al igual que otras conductas sexuales.


Relaciones con penetración:

Son las llamadas  relaciones genitales  o coitales, en las que el pene del chico entra en la vagina de la chica o en el ano, de otro chico o chica.  Son las relaciones más practicadas desde hace siglos y más valoradas  por muchas culturas.

 La sexualidad sirve, entre otras cosas, para sentir placer, y  éste se puede sentir de maneras muy distintas. Una,  es el coito, pero no la única ni la mejor.  La gran mayoría de los misterios y tabúes  se refieren a este tipo de relaciones, que hace que se considere la sexualidad como  peligrosa y sucia.
Pero si  sabemos que la vagina tiene pocas terminaciones nerviosas, que el órgano realmente sensible de la mujer está en el clítoris …¿por qué tanto empeño en las relaciones con  penetración dentro de una pareja heterosexual?      
La mayoría de las/os  jóvenes tienen sus primeras  relaciones con penetración sin estar preparadas/os, ni  informadas/os acerca de los riesgos y frustraciones que las mismas  pueden acarrear, y  muchas veces sin que la otra persona quiera realmente mantenerlas.
    
Normalmente, la primera vez que un chico /a mantiene relaciones sexuales con penetración,  no  suele ser tan positivo como se había imaginado o le habían contado sus colegas, ni tampoco como aparecía en la última película “porno “  de la  TV.
Tampoco sabe exactamente qué es lo que tiene que hacer, seguramente esté nervioso /a  por cumplir,  por pensar que puede haber riesgo de embarazo, o de transmisión de alguna ETS,  por no tener claro lo que está haciendo, por temor al dolor, a que la abandonen…, y un sinfín de pensamientos negativos que pueden  venir  a la cabeza por no saber,  pues en esto,  como  cualquier otra cosa,  se   aprende. Todo ello hace que los músculos de la vagina se contraigan y que la penetración pueda llegar a ser dolorosa.

A ello se le une que con las prisas  la vagina no esté suficientemente lubricada, por falta de  excitación.  Todo apunta a que esa primera experiencia sea  dolorosa y que incluso se sangre. No hay que tener prisas, porque si no,  nos olvidamos de disfrutar.

Los miedos, las angustias, las prisas, la desinformación, hacen que  la penetración resulte dolorosa  y que el chico eyacule antes de lo que a él le gustaría o bien, que no consiga mantener una erección. También suceden estas cosas por el lugar en el que se tienen estas relaciones, que muchas veces no es el más  adecuado para estar relajadas/os o totalmente tranquilas/os.

Lo más importante es que los dos miembros de la pareja quieran mantener  este tipo de relaciones sexuales, que estén totalmente  seguros/as, y  que sepan que es una opción más de las  relaciones. Y por supuesto ser responsables a la hora de utilizar medidas de protección.  
   

Las fantasías sexuales.

¿ Qué son las fantasías sexuales? :

Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que llevan  a sentir sensaciones corporales placenteras; no hay límites y todo esta permitido: se puede  ser o hacer todo aquello que en nuestras vidas reales y sexuales no nos permitimos.

Por medio de las mismas, hombres y mujeres  se pueden expresar sexualmente: para sentir deseos sexuales, para excitarse, para divertirse, para compartirlas...
Pueden llegar a ser una fuente de crecimiento personal, de  autoconocimiento, de placer, de juego, de creatividad... A partir de ellas  se pueden  entender muchas de las actitudes relacionadas con la sexualidad, de los propios  valores y de los roles.  


¿Por qué  se consideran las fantasías sexuales un tema tabú? :

 •    Como con cualquier otro tema relacionado con la sexualidad, con los cuerpos y con las  mentes, se han formado muchos mitos y muchos tabúes: se piensa que las fantasías pueden ser el resultado de algo reprimido; por ello  se le ponen connotaciones negativas y se  intenta no hablar de las mismas.

•    Porque siempre se han asociado con la inmadurez, con  la infidelidad, con  la inmoralidad,  con el pecado, con  lo prohibido...

•    Porque en las fantasías todo está permitido, no hay censura, sólo lo que cada uno/a quiera poner.

•    Algunas culturas y religiones consideran que el pensamiento y el acto es lo mismo, así que si se  piensa en cosas raras o inmorales  se comete  un grave pecado, como si  se llevara a la realidad esos pensamientos.

•    Porque se consideran como algo muy intimo, que pueden desvelar aspectos muy secretos de la  personalidad y que no hay que contar. Mejor no compartirlas, pues  los pensamientos pueden  ser vergonzosos, o quizás creer que hay  que llevarlas a la práctica.

•    Porque se sale del modelo de expresión sexual que nos han vendido: relaciones heterosexuales, genitales y coitales.
    

¿Qué funciones tienen? :

De alguna u otra manera, todas las personas podemos tener  fantasías sexuales, como imágenes fugaces pasajeras, o historias con principio y fin.


Las fantasías tienen una función muy importante, y pueden servir para:

-    Expresar deseos  sexuales y  sentimientos.


-     Como medio de evasión  de la vida real, de la monotonía, de lo que no gusta.

-    Aumentar o iniciar la excitación sexual, tanto en relaciones   sexuales en   pareja como con uno/a mismo/a.

-    Sentir excitación sexual.

-    Descargar o liberar tensiones.

-    Ensayar conductas sexuales que nunca se han  llevado a la  práctica: anticipar situaciones, dificultades, miedos...
    
    
En definitiva, forman parte de la sexualidad, y sirven para lo que cada cual quiera que sirvan, pues  se puede  transformar el  mundo fantaseado  en lo que  se quiera.

   
¿Qué tipos de miedos pueden existir? :

A veces podemos asustarnos o confundirnos con las propias fantasías, porque pueden surgir una serie de  miedos:

-    A ser infieles si se  piensa o  se fantasea con otra persona  que no sea la propia pareja. Los pensamientos no son actos, la imaginación tampoco.

-    A perder el control por medio de la  imaginación y fantasear cosas surrealistas y que pueden estar en contradicción con el propio  sistema de valores (violaciones, homosexualidad, vejaciones...).

-    A querer llevar a la practica, a la realidad todo lo  fantaseado. Por el simple hecho de utilizar una determinada fantasía, no significa necesariamente que  se quiera llevar a la práctica. Cuando la fantasía se intenta llevar a la realidad, deja de ser fantasía para pasar a ser acto, y la mayoría de las veces pierde su poder erótico.


Si se  piensa  que no hay  por qué llevar las fantasías  a la práctica ni hacerlas  realidad, podremos  disfrutar mucho con ellas.


 
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