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Los sentidos PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pilar Cuéllar Portero   
Los sentidos son los receptores sensoriales del cuerpo que  van a  traducir  lo que ocurre en el exterior,  produciendo en las personas  una serie de sensaciones y emociones positivas o negativas, según sea la vivencia asociada a ese determinado sentido.
Están muy relacionados con las emociones y las  sensaciones,  con la comunicación y con el placer. El desarrollo de la erótica está íntimamente relacionado con el mundo sensitivo.

Desde el nacimiento, hombres y mueres  utilizamos  continuamente los cinco sentidos. Las/os  niñas/os   desarrollan sus capacidades  a través de experiencias sensitivas. Se exploran y se tocan tanto su propio cuerpo,  como los objetos que están a su alcance: continuamente están chupando, oliendo, tocando, mordiendo…. Es una manera de buscar su identidad, de diferenciar  el cuerpo de los objetos, de saber lo que está ocurriendo fuera de su cuerpo y lo que está ocurriendo dentro.

A medida que el/la niño/a crece  esto empieza a cambiar, y debido a la educación recibida  se va   abandonando la utilización de algunos  sentidos, sobre todo de aquellos que implican más contacto físico o más implicación emocional ( gusto, tacto, olfato).
La vista  y el tacto  son dos sentidos que se usan  con mucha frecuencia, pero quizás no con todo su potencial.   

La piel es el órgano sexual mayor, y a través de ella  se  experimentan  sensaciones de todo tipo que  van a producir una serie de emociones tanto positivas como negativas.

Hombres y mujeres  hemos potenciado de manera distinta los sentidos, debido a las actividades diferentes realizadas, a la educación recibida, a  factores socioculturales…
Se suele decir que las mujeres son más sensibles y  más sensitivas: en cualquier labor doméstica, normalmente atribuidas al género femenino,  se utiliza por norma general,  todos los sentidos.
Además,  a las mujeres siempre se las  ha considerado como  las cuidadoras, y como tales a tener  que estar pendientes de todo y de todos: captar los estados de ánimo de los demás, sus necesidades y sus deseos.
Si  mujeres y hombres  utilizáramos  todos nuestros sentidos estaríamos cultivando la erótica  y aprendiendo a sentir nuestros cuerpos de una manera distinta. Todos y todas tenemos capacidad para sentir.

Un recorrido por los cinco sentidos:

La vista:

Es uno de los  sentidos más importantes. Es a través de los ojos por los que vamos a  recibir imágenes: la luz entra y el cristalino envía la imagen a la retina, se estimulan las células sensibles (conos y bastones) que envían las señales al cerebro.  
Estas imágenes que llegan al cerebro van a producir una serie de emociones, según el  sistema de valores de cada persona y  según  la imagen resulte agradable o desagradable.
La vista es la carta de presentación, es lo  que primero se utiliza en un encuentro sexual: el aspecto físico de la otra persona, su forma de moverse, de vestirse, de expresarse… es una de las primeras informaciones que llega.
Con la mirada se puede expresar mucho: estados de ánimo, sentimientos de  agrado o desagrado,  de rechazo o de  aceptación, seducción,  deseo sexual…  hay además distintas formas de mirar.
Como forma de comunicación no verbal tiene mucha fuerza. Es importante que al hablar con otra persona haya contacto ocular, ya que implica una escucha activa.

    
El olfato:

Los olores que detecta el olfato  son procesados por las mismas partes del cerebro que la memoria y las emociones, por ello pueden  llegar a desatar fuertes respuestas emocionales o evocar  recuerdos y vivencias pasadas.  
Las personas podemos  llegar a detectar hasta 4.000 olores diferentes.
Es el sentido más desarrollado  que tenemos al nacer, pues a través de él  los  bebés reconocen a sus  madres u otras figuras de apego,  con el fin de  identificar su olor corporal, y obtener alimentos y cuidados.
En algunos  animales este sentido  está muy desarrollado,  pues se atraen y se  relacionan sexualmente mediante el olor (las feromonas),  marcan  su territorio, o buscan a sus presas.
En las personas esto podría ser muy similar, pero el caso es que  se ha  perdido esa capacidad. Cada persona huele de una manera, cada una/o tiene  un olor característico, y cada parte del  cuerpo también tiene su olor  propio: la boca, los genitales, las axilas, los pies…
Pero la mayoría de las veces no suele  gustar  el olor que desprenden ciertas  partes del cuerpo o no  nos permitimos  que huelan de esa manera, porque resulta desagradable; para ello se utilizan  desodorantes, perfúmenes, jabones íntimos o cualquier otro producto químico que camufla el olor corporal. La industria del perfume y los medios de comunicación nos lo están recordando continuamente, y no dejan de inventar y de comercializar productos de todo tipo.

Evidentemente esto no quiere decir  que no  se lleven a cabo  unos ciertos hábitos de higiene.  
Hay muchos perfumes que están elaborados a partir de secreciones de animales, como el almizcle, y con los que se supone que se potencia el deseo sexual.
Realmente es una pena que se utilice cada vez menos este sentido, pues el olor corporal  de otra persona  puede desencadenar el deseo sexual, así como el oler cualquier objeto cuyo aroma  se considera agradable.


El oído:

Es un sentido que se  emplea continuamente, al igual que la vista, pero la mayoría de las veces no se es  consciente de  su utilización ni de su potencial
( no es lo mismo oír que escuchar).
Una de las causas más comunes  de  problemas en  pareja  es  la falta de comunicación entre los miembros: mala comunicación  porque  no hay escucha, hay dificultades para saber escuchar y para   ponerse en el lugar del otro /a  y captar cómo se siente …
El leguaje verbal es el que tiene que ver con este sentido y es el  principal medio de comunicación y de expresión: en la infancia la comunicación es mediante sonidos que expresan el  estado emocional  como el llanto o la risa.
En la vida adulta  ello cambia, pues existen condicionantes socioculturales para  no expresar las emociones. Hay muchos sonidos susceptibles de provocar placer, desde la voz de una persona con distintos tonos, intensidades o modulaciones,  hasta la música (tenemos capacidad para distinguir hasta 1.500 tonos musicales).
La voz es un factor muy importante en la seducción y en la excitación sexual, y se puede emplear con distintos tonos: susurros, gritos, voz suave … que  indican  cual es el estado emocional de esa persona.
Con las prisas  olvidamos la escucha y   todos los sonidos  cercanos  y no permitimos que entren en nuestro interior, que conecten con las propias emociones. Olvidamos también de escucharnos a nosotros/as  mismos/as, las sensaciones que percibimos y las emociones que ellas nos provocan.

El tacto:

Hombres y mujeres utilizamos mucho los sentidos que implican distancia física con otra persona: vista y oído; los sentidos de proximidad como son el gusto, tacto y olfato, han sido considerados  menos importantes, se han ignorado  e incluso se han considerado  como  un tabú.
Es muy  importante  el contacto físico piel a piel: necesidad de afecto, de cariño, de  caricias…ello forma parte del  bienestar físico, psíquico y emocional.

En las relaciones sexuales, este sentido adquiere mucha importancia: como forma de comunicación, como forma de explorar el propio  cuerpo y el de la otra persona, como forma de expresar lo que  se siente o  de sentir  sensaciones.
Los/as niños/as  pequeñas/os  necesitan tocar o palpar su cuerpo para saber que que existen. Pero  este contacto con el mismo, como si fuera algo sucio o malo, se reprime.  Después existe también  una represión  hacia  el contacto con  otros cuerpos, con lo cual nos convertimos en analfabetos/as   del contacto y de las caricias.
El tacto  se  utiliza siempre, pero sin ser conscientes de ello, sin  tomar conciencia de  qué  se está  tocando y de cómo, sino más bien con un sentido instrumental: coger, manipular, agarrar, sostener….  Tampoco se  utiliza mucho como una  forma afectiva  de contacto físico, de dar caricias, abrazos y masajes.    Hay abrazos, besos, caricias,  masajes eróticos y sensuales en los que abrimos los sentidos y en los que nos permitimos dar y recibir  placer,  afectos y caricias. Es una manera de estimular la erótica.

El gusto:

 Este sentido va unido  a la lengua, que es la que tiene  las papilas gustativas que detectan cualquier sabor (ya sea dulce, amargo, salado o ácido),  aunque los bebés por ejemplo, disponen de papilas gustativas  por toda su boca. Los/as   adultos/as  poseen unas 10.000  en la lengua.  
Los distintos sabores, al igual que los olores, actúan como activadores o como inhibidores del deseo sexual. El gusto y el olfato están íntimamente relacionados.
El modo en que más  se utiliza el sentido del gusto es, evidentemente con los alimentos, y  con los besos. Hay muchas clases de besos, desde el beso en la cara o en los labios hasta el beso profundo con lengua o el beso en los genitales ( sexo oral, relaciones buco genitales).  
Cualquier tipo de beso puede ser muy erótico, estimulante y placentero, al igual que cualquier caricia con la boca y en cualquier parte del cuerpo. Cada cuerpo y cada piel saben de manera distinta.

 
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