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La sexualidad a lo largo de las distintas etapas evolutivas PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pilat Cuéllar Portero   

Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos. Sin embargo,  la sexualidad  se va a  manifestar y  a vivir de manera distinta  en cada etapa  del ciclo vital.
    
Evidentemente,  un/a niño/a  no va a expresar su sexualidad de igual forma que una persona adulta.  Cómo vivan o expresen la sexualidad un/a  niño o niña, joven, adulto/a,  anciano y  anciana, va a depender de muchas cosas: el sexo, el género,  la familia, la educación, la experiencia previa, la religión, la cultura, la ética y la moral...

A continuación se  detallan  las características generales de  cada etapa del desarrollo psicosexual:

Niños y niñas:

Desde el momento del nacimiento los/as bebes   experimentan  placer al ser  acariciados/as, y por lo tanto  pueden   sentir sensaciones agradables y desagradables.
    
Al  comenzar  a controlar las manos, los/as niños/as tocan todo lo que está a su  alcance,  se pueden   llevar las manos   a los genitales,  tocar  su   cuerpo y  explorar  la  vulva o el  pene, y simplemente porque ello es placentero y causa   curiosidad. Estas primeras  sensaciones sexuales son  comunes a todos/as  los/as bebés; a través del tacto   pueden   sentir sensaciones agradables o desagradables.
      
Las reacciones que las personas  adultas puedan tener  ante ésta expresión sexual pueden ser variadas: unas dejarán que el niño o la niña se exprese libremente,  pero la gran mayoría  reprimirán estas conductas por considerarlas "feas", " sucias " " guarras "… ( niño/a quita esa mano de ahí “, “ no te toques “, “ no cojas eso “…).    
Primero exploran  su  cuerpo, después lo que les  rodea: el  entorno, el espacio, y después el cuerpo  de los/as  otros/as, tanto del mismo como de distinto sexo.

El papel de la madre y/o  del padre,  o cualquier otra figura de apego en esta primera etapa es muy importante,  porque tanto los abrazos, las caricias, los besos  y otras formas de contacto físico y  afectivo  no genital entre el/la bebé y las personas cuidadoras que le rodean, se consideran básicas para el  futuro bienestar emocional.   Es importante la  ternura, el cariño y el  afecto, pues hay que proporcionar  una base sólida de desarrollo afectivo y seguridad emocional.

Fue S. Freud  quien descubrió  la sexualidad en los/as niños/as, hasta entonces ocultada y negada.
    
Algunas de las características de  la sexualidad infantil  son:

  -  La atracción por otras personas es una atracción afectiva más que sexual.

  -   Las sensaciones de placer no son interpretadas específicamente como sexuales.

  -   La orientación del deseo no está determinada.

  -   Hacia los 2 años, se adquiere la identidad sexual, que significa  que el/la niño /a tiene claro que es niño o niña,             y  que siempre será así.

  -  Entre los 2 y 3 años de edad,  el tema afectivo cobra mucha relevancia  con las figuras de apego: aprendizaje         de la comunicación y ello  influirá   en el posterior desarrollo de la sexualidad.

   -  Alrededor de los 4 años, se desarrolla la identidad de género, produciéndose  una identificación con el propio           sexo y con el rol de género que la sociedad le asigna: vestidos, juguetes, actividades diferentes.  En definitiva,         proyectos de vida diferentes.

   -   Entre los 5 y 7 años los niños y las niñas acaban por interiorizar la moral sexual de los/as adultos/as.  Aparecen           los típicos juegos sexuales en los que tratan de imitar a los/as mayores o explorar el cuerpo del otro /a ( “                 juego de los/as  médicos/as ”).

   -  Identificación con los/as amigos/as del mismo sexo ( los niños con    los niños y las niñas con las niñas).


La felicidad de la infancia y del futuro puede estar condicionada por la manera en que el niño y la  niña vivan  y expresen su sexualidad,  tengan y desarrollen  vínculos afectivos.

De ahí la necesidad de una educación  afectivo- sexual desde edades tempranas.

Jóvenes y adolescentes:

¿ Qué es la pubertad? :

Es una etapa de grandes cambios; un proceso que comienza con cambios físicos, fisiológicos y bioquímicos. Estos cambios no son repentinos,  no ocurren de la noche a la mañana, pueden pasar años hasta que el proceso haya terminado por completo.

Cada chico y chica  va  a experimentar estos cambios a edades diferentes,   variando entre los 11 y los 18 años aproximadamente. Por lo general,  las chicas se desarrollan  antes que los chicos.
    
Todos estos cambios que se producen a nivel físico, vienen determinados por la producción de  hormonas, que son puestas en marcha por un pequeño órgano situado en el cerebro y que se llama hipotálamo.
Las hormonas son sustancias químicas liberadas en la sangre y que se dedican a transmitir órdenes a otras partes del cuerpo: los ovarios y los testículos comienzan a producir hormonas  sexuales femeninas y masculinas ( el estrógeno y la testosterona), que actúan en algunos órganos del cuerpo activando el proceso de desarrollo de chicos y chicas y produciéndose los siguientes procesos:

Chicas:

     -  Crecen los pechos.
     -  La pelvis se ensancha y las caderas se redondean.
     -  Aumento de estatura.
     -  Aparición de acné juvenil.
     -  Crece vello en las axilas y en el pubis.
     -  La vulva aumenta de tamaño, y, los labios mayores y menores  se engrosan y  oscurecen.
     -  Los órganos reproductores ( útero y ovarios) también se desarrollan y crecen

Una vez que la chica  ha llegado a este punto, sus ovarios comienzan  el ciclo de producción de óvulos, dando lugar a la  primera regla o menarquía.
Ello significa que el proceso ha terminado y que desde ese momento hasta aproximadamente los 50 años, todos los meses uno de sus ovarios va a producir  un óvulo (excepto si está embarazada), por lo cual va a tener la regla o menstruación. Durante todo ese periodo la mujer es fértil, es decir, tiene capacidad reproductora.

Chicos:

-    Aumento del tamaño de los testículos y del pene.
-    El pecho y los hombros se ensanchan.
-    Aumento de estatura.
-    Desarrollo de los músculos.
-    La voz se hace más grave.
-    Crece  vello en las axilas, en los órganos genitales, en el bigote, en las piernas, en el pecho…
-    La piel empieza a producir más grasa de lo habitual (acné juvenil).

Una vez que  los chicos  han pasado por todos estos cambios, sus órganos reproductores internos también se desarrollan y los testículos comienzan a producir esperma, dando lugar a las primeras eyaculaciones.  
Ellos se suelen asustar menos ante su primera eyaculación, pues suele ser  una sensación agradable, y a veces puede darse en forma de sueño, sin que el chico lo advierta  (es lo que se ha llamado  “polución nocturna “).
El chico también comienza a ser fértil, y desde este momento hasta el final del ciclo evolutivo, va a estar produciendo continuamente espermatozoides.
 También se producen  cambios en   la imagen del cuerpo, creando, en muchas ocasiones,  gran angustia y desconcierto, y sobre todo si no se  ha anticipado esta información sobre dichos  cambios.

Esto  hace que  los/as  jóvenes le den mucha importancia al atractivo físico, a la ropa, a la figura... y que se comparen continuamente con los modelos de belleza dominantes en nuestra sociedad; si no cumplen los cánones, es cuando vienen los problemas: de alimentación, de autoaceptación, de autoestima, de relación, de comunicación.
No es fácil  acostumbrarse a tener repentinamente un nuevo cuerpo.

Las  hormonas sexuales también  afectan a la conducta del y de la joven. Comienzan a  sentir  un gran interés por la sexualidad y el deseo de tener experiencias sexuales; éste  impulso sexual se llama libido, y les ocurre tanto a los chicos como a las chicas, pues sus testículos y ovarios producen la pequeña cantidad de testosterona necesaria  para   provocar dicho deseo y excitación sexual. Es algo totalmente nuevo para ellos/as, y a lo que   se tienen que acostumbrar.
    

La adolescencia

Estos rápidos cambios pueden crear angustia, ya que a veces no son fáciles de asimilar.
    
Los/as adolescentes   van a cambiar  fundamentalmente en:

-    La forma de actuar.  Integración con el grupo de iguales,  que  pasa de ser unisexual a convertirse en mixto;  en él se formarán las normas y valores que sirven de identificación con el grupo, rechazando muchas veces a la familia, para lograr identificarse  por completo con su grupo de iguales.

-    Los sentimientos y las emociones: Cambios sexuales que van a producir la  especificación del deseo sexual, la atracción por otras personas, el interés por el sexo…; la vivencia de la afectividad va  a ser menos explícita.

-    El modo de pensar y conocer: Cambios psicológicos que hacen que  el/la adolescente acceda a una forma nueva de pensar que le permite razonar y elaborar procesos mentales complejos. La formación de la identidad personal  le va a permitir sentirse una persona sexuada, diferenciada de las demás y con su propio sistema de valores.

-     Cambios corporales generales.

Junto a todos estos  cambios  corporales, en el/la adolescente se desata una batalla de sentimientos contradictorios e inquietantes  que pueden provocan temores y nuevos  descubrimientos.  Es normal que  se muestre irritable y rebelde, pues necesita buscar su identidad, y muchas veces, en esa búsqueda necesita desvincularse de sus padres/madres o educadores/as;  encontrar autonomía,  independencia, sentirse libre, sin presiones.   
    
Para la mayoría de  adolescentes estar de acuerdo con su cuerpo significa estarlo consigo mismo/a,  sentirse segura/a, no tener miedo a ser rechazado/a. Son muy sensibles a la opinión de los demás, y  la actitud de otras personas tiene mucho peso hacia  la valoración positiva o negativa que el/la adolescente tiene sobre sí.
    
Existen muchas presiones socioculturales en función de los  modelos de estética corporal socialmente aceptados y valorados: la moda, la publicidad, la música, el cine, las teleseries..... sugieren un estereotipo corporal al que todos los/as jóvenes aspiran y hay fuertes presiones en el grupo de iguales para adaptarse a estas normas y a estos cánones de belleza.
 
Debe asumir su nuevo cuerpo con relación a los estereotipos sociales, y configurarse una nueva imagen corporal sobre los mismos. La apariencia física, la ropa, seguir la moda absolutamente en todo, se convierte en motivos de intensa preocupación. Las  nuevas necesidades afectivas y sexuales hacen que aparezca el deseo de iniciar nuevas  relaciones   tanto en el ámbito sexual como amistoso.
    
El/la adolescente también tiene que asumir su nuevo cuerpo funcional y su nueva manera de sentir y manifestar su sexualidad:

-    La llegada de la primera menstruación en las chicas es vivida de manera muy distinta por unas y otras.

-    La  respuesta corporal que se produce  ante la excitación sexual  va a ser más evidente y más frecuente, y se puede vivir de manera culpabilizadora, con sentimientos de vergüenza y de rechazo o bien de  aceptación y  búsqueda activa de éstas sensaciones.

-    Aparecen los complejos con relación al cuerpo: pene pequeño, pechos demasiado grandes o excesivamente pequeños, baja estatura, músculos poco desarrollados, poco vello en el pecho o en la barba, demasiado gorda o  demasiado delgado…


Algunos  de estos posibles conflictos, se podrían solucionar  proporcionando una buena educación e información sexual.

Si el/la joven antes de llegar a la pubertad tuviera  un buen conocimiento de los cambios que se van a producir en su cuerpo (a nivel físico y funcional), en sus sentimientos y afectos, en su forma de pensar, en su sexualidad y en sus relaciones sexuales, sin culpa, negaciones, ni omisiones; y si, además, no existiera un  bombardeo continuo con ideales de belleza a seguir  para  conseguir el  éxito, el sexo y la aceptación; si les enseñaran  a ser personas críticas, responsables y libres a la hora de elegir y decidir;  probablemente todas las  personas  serian  más felices consigo  mismas/as.

¿Qué ocurre con  la sexualidad?:

Para que un/a  adolescente alcance el desarrollo psicosexual completo, es decir,  para que sea capaz de disfrutar, compartir, dar y recibir placer…, no basta con haber alcanzado la madurez  de los órganos genitales  o reproductores, sino que necesita una adecuada  preparación  emocional y sentimental.

Estos/as  experimentan  deseos sexuales  de manera muy diferente, según la edad y el grado de madurez que tengan. Sienten intensamente  la necesidad de buscar satisfacciones sexuales, comienzan a consolidar su orientación del deseo y se sienten fuertemente atraídos/as  por  estímulos sexuales en consonancia  con su orientación ( homosexual o heterosexual). Ocurre también que la sociedad y la cultura en la que vivimos se encarga de que esta orientación sea como la de la mayoría de las personas, es decir, heterosexual.  En todas las sociedades existe una regulación de las conductas sexuales.
 Si  convertirse en joven es difícil, darse cuenta que se tiene una orientación del deseo distinta a la de la mayoría   es aún más difícil. Hay jóvenes que lo pasan fatal, no tienen a nadie con quien hablar, se sienten distintos/as, raros/as …

En  nuestra cultura, dichas conductas resultan ambiguas, y cuesta trabajo reconocer que  los/as  jóvenes tienen sexualidad  (la llamada doble moral).
         
La masturbación se convierte en una de las formas más directas y accesibles para  que el/la adolescente  vea satisfecho su deseo sexual; es  una de las conductas más frecuentes  tanto para chicos como para chicas.  
La masturbación en estas edades  no sólo tiene la función de satisfacer el deseo o aliviar la tensión sexual, sino que también ayuda a conocer el propio cuerpo, fantasear,  anticipar acciones y evidentemente  favorecer la autoestima.....
 
A pesar  de lo placentero y agradable que les pueda resultar la masturbación, muchos/as  adolescentes experimentan sentimientos de angustia o se sienten culpables cuando la practican, debido a los mensajes negativos que han recibido sobre ésta.
    

Adultos/as:

Los adultos y las adultas se diferencian mucho entre sí, según los distintos caminos que cada cual elija: profesión, ideas, creencias, moral, estilos y formas de vida, religión, educación,  cultura, procedencia, edad,  medio urbano o medio rural, situación conyugal, situación laboral … van  a influir en la manera en que cada uno/a viva la sexualidad.  La etapa adulta es la más  larga de todas, y las formas de vida sexual van a ir cambiando a lo largo de toda ella.  

Las personas   adultas  se hacen responsables de sus vidas, incluyendo su vida sexual; ésta pasa a ser un aspecto más de la  misma, un aspecto natural y agradable.

En nuestra sociedad, está establecido socialmente que la persona adulta  prefiera tener una pareja y llegar a desarrollar una relación estable y  satisfactoria con otra persona.

Hay  una serie de guiones o pautas  a cumplir, y que son  comunes a casi todos/as. Se distinguen dos periodos:

•    Primer período: (aprox. 18 a 45 años):

-   Fin de estudios e incorporación al mundo laboral.

-    Independencia económica.

-    Formación de parejas estables: casamiento o convivencia en pareja.

-    Paternidad/maternidad.

-    El afecto y la comunicación  cobran  mucha importancia en la pareja, y predomina el sentimiento de seguridad emocional o de intimidad sexual


•    Segundo período: (aprox. 45  a 60 años)

Es el período de los grandes logros profesionales y sociales  que llevan a la persona a sentirse autorrealizada o fracasada. Se produce una serie de cambios a nivel fisiológico que determinan que:

-    Disminuya   la secreción de hormonas tanto en el hombre como en la mujer.

-    Aparecen los primeros síntomas de la   menopausia en la mujer.

-    Aparecen los primeros signos de envejecimiento.

-    Los/as  hijos/as  se independizan.  

-    Liberación de las tareas domésticas.

-    Las funciones de género tienden a flexibilizarse.


Ancianos/as:

El cuerpo de las mujeres  comienza a tener  una serie de cambios: cambia el color de la piel, aparecen arrugas, la piel  de los pechos se hace menos firme, la  de la vagina se hace más delgada y con menos lubricación......
Algunas mujeres pueden sufrir  una serie de cambios emocionales y vitales.

Pero estos cambios  no tienen porqué ser negativos, pues esta etapa puede ser muy  creativa y satisfactoria, en la que la mujer puede vivir su sexualidad de una manera  más libre, con la desaparición del miedo al embarazo. La  menopausia sólo debe considerarse como el fin de la capacidad reproductora, y no de la sexual ni de la afectiva.

Hay mujeres que piensan que ya no pueden tener relaciones sexuales, que su función ha terminado, y que ya son unas inútiles: ello suele coincidir con que los/as  hijo/as  se han marchado de casa. Otras ven su liberación tanto de la capacidad reproductora, como de las tareas doméstica, o bien  aprovechar y disfrutar del  tiempo libre,  de cosas que siempre les ha gustado hacer (estudiar, hacer deporte, salir, viajar… ).

En los  hombres también desciende la producción de hormonas, y esto da lugar a cambios  físicos y emocionales parecidos a los de la mujer. A veces el impulso sexual disminuye y puede experimentar una cierta inestabilidad emocional: esto ha sido denominado menopausia masculina o andropausia.
Es muy acusado, pues siempre se ha considerado y  comparado su masculinidad en función de su potencia sexual; ahora esta disminuye, y ello hiere profundamente su autoestima, piensa que ya no sirve para nada. Y más si todo esto coincide con la jubilación.

Los testículos del hombre siguen produciendo espermatozoides. El período refractario se hace más largo y es mayor el tiempo que necesita  para conseguir una erección. Pero esto no disminuye el placer que el hombre puede llegar a experimentar en sus relaciones sexuales
    
Si una pareja de edad avanzada conoce el proceso normal de envejecimiento, y lo que les ocurre a sus cuerpos con el descenso de hormonas, pueden adaptar sus relaciones  sexuales a la nueva vivencia. En esta etapa  se buscan otras cosas en las relaciones que tienen que ver con la parte afectiva de las personas.

 No obstante, existen muchas creencias erróneas con respecto a la sexualidad en la vejez, basadas en la excesiva   genitalización de la misma. Pero Los datos apuntan a que muchos y muchas  tienen deseos de disfrutar de sus relaciones  sexuales y   mantienen la actividad sexual hasta edades bien  avanzadas.

Lo que ocurre también es que en nuestra sociedad a las personas viejas no se las toma en cuenta para nada; la belleza se asocia a juventud y  éxito. Sin embargo, en otras culturas  son los/as  que gozan de verdaderos privilegios, son el centro de la sabiduría y el conocimiento.  

Tanto hombres como mujeres al llegar a esta etapa de sus  vidas pueden aumentar en calidad:  

-    Sus relaciones sexuales  
-    Su intimidad.  
-    Su afectividad.
-    Su  ternura y cariño.

 
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