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Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos. Sin embargo, la sexualidad se va a manifestar y a vivir de manera distinta en cada etapa del ciclo vital. Evidentemente, un/a niño/a no va a expresar su sexualidad de igual forma que una persona adulta. Cómo vivan o expresen la sexualidad un/a niño o niña, joven, adulto/a, anciano y anciana, va a depender de muchas cosas: el sexo, el género, la familia, la educación, la experiencia previa, la religión, la cultura, la ética y la moral...
A continuación se detallan las características generales de cada etapa del desarrollo psicosexual:
Niños y niñas:
Desde el momento del nacimiento los/as bebes experimentan placer al ser acariciados/as, y por lo tanto pueden sentir sensaciones agradables y desagradables. Al comenzar a controlar las manos, los/as niños/as tocan todo lo que está a su alcance, se pueden llevar las manos a los genitales, tocar su cuerpo y explorar la vulva o el pene, y simplemente porque ello es placentero y causa curiosidad. Estas primeras sensaciones sexuales son comunes a todos/as los/as bebés; a través del tacto pueden sentir sensaciones agradables o desagradables. Las reacciones que las personas adultas puedan tener ante ésta expresión sexual pueden ser variadas: unas dejarán que el niño o la niña se exprese libremente, pero la gran mayoría reprimirán estas conductas por considerarlas "feas", " sucias " " guarras "… ( niño/a quita esa mano de ahí “, “ no te toques “, “ no cojas eso “…). Primero exploran su cuerpo, después lo que les rodea: el entorno, el espacio, y después el cuerpo de los/as otros/as, tanto del mismo como de distinto sexo.
El papel de la madre y/o del padre, o cualquier otra figura de apego en esta primera etapa es muy importante, porque tanto los abrazos, las caricias, los besos y otras formas de contacto físico y afectivo no genital entre el/la bebé y las personas cuidadoras que le rodean, se consideran básicas para el futuro bienestar emocional. Es importante la ternura, el cariño y el afecto, pues hay que proporcionar una base sólida de desarrollo afectivo y seguridad emocional.
Fue S. Freud quien descubrió la sexualidad en los/as niños/as, hasta entonces ocultada y negada. Algunas de las características de la sexualidad infantil son:
- La atracción por otras personas es una atracción afectiva más que sexual.
- Las sensaciones de placer no son interpretadas específicamente como sexuales.
- La orientación del deseo no está determinada.
- Hacia los 2 años, se adquiere la identidad sexual, que significa que el/la niño /a tiene claro que es niño o niña, y que siempre será así.
- Entre los 2 y 3 años de edad, el tema afectivo cobra mucha relevancia con las figuras de apego: aprendizaje de la comunicación y ello influirá en el posterior desarrollo de la sexualidad.
- Alrededor de los 4 años, se desarrolla la identidad de género, produciéndose una identificación con el propio sexo y con el rol de género que la sociedad le asigna: vestidos, juguetes, actividades diferentes. En definitiva, proyectos de vida diferentes.
- Entre los 5 y 7 años los niños y las niñas acaban por interiorizar la moral sexual de los/as adultos/as. Aparecen los típicos juegos sexuales en los que tratan de imitar a los/as mayores o explorar el cuerpo del otro /a ( “ juego de los/as médicos/as ”).
- Identificación con los/as amigos/as del mismo sexo ( los niños con los niños y las niñas con las niñas).
La felicidad de la infancia y del futuro puede estar condicionada por la manera en que el niño y la niña vivan y expresen su sexualidad, tengan y desarrollen vínculos afectivos.
De ahí la necesidad de una educación afectivo- sexual desde edades tempranas.
Jóvenes y adolescentes:
¿ Qué es la pubertad? :
Es una etapa de grandes cambios; un proceso que comienza con cambios físicos, fisiológicos y bioquímicos. Estos cambios no son repentinos, no ocurren de la noche a la mañana, pueden pasar años hasta que el proceso haya terminado por completo.
Cada chico y chica va a experimentar estos cambios a edades diferentes, variando entre los 11 y los 18 años aproximadamente. Por lo general, las chicas se desarrollan antes que los chicos. Todos estos cambios que se producen a nivel físico, vienen determinados por la producción de hormonas, que son puestas en marcha por un pequeño órgano situado en el cerebro y que se llama hipotálamo. Las hormonas son sustancias químicas liberadas en la sangre y que se dedican a transmitir órdenes a otras partes del cuerpo: los ovarios y los testículos comienzan a producir hormonas sexuales femeninas y masculinas ( el estrógeno y la testosterona), que actúan en algunos órganos del cuerpo activando el proceso de desarrollo de chicos y chicas y produciéndose los siguientes procesos:
Chicas:
- Crecen los pechos. - La pelvis se ensancha y las caderas se redondean. - Aumento de estatura. - Aparición de acné juvenil. - Crece vello en las axilas y en el pubis. - La vulva aumenta de tamaño, y, los labios mayores y menores se engrosan y oscurecen. - Los órganos reproductores ( útero y ovarios) también se desarrollan y crecen
Una vez que la chica ha llegado a este punto, sus ovarios comienzan el ciclo de producción de óvulos, dando lugar a la primera regla o menarquía. Ello significa que el proceso ha terminado y que desde ese momento hasta aproximadamente los 50 años, todos los meses uno de sus ovarios va a producir un óvulo (excepto si está embarazada), por lo cual va a tener la regla o menstruación. Durante todo ese periodo la mujer es fértil, es decir, tiene capacidad reproductora.
Chicos:
- Aumento del tamaño de los testículos y del pene. - El pecho y los hombros se ensanchan. - Aumento de estatura. - Desarrollo de los músculos. - La voz se hace más grave. - Crece vello en las axilas, en los órganos genitales, en el bigote, en las piernas, en el pecho… - La piel empieza a producir más grasa de lo habitual (acné juvenil).
Una vez que los chicos han pasado por todos estos cambios, sus órganos reproductores internos también se desarrollan y los testículos comienzan a producir esperma, dando lugar a las primeras eyaculaciones. Ellos se suelen asustar menos ante su primera eyaculación, pues suele ser una sensación agradable, y a veces puede darse en forma de sueño, sin que el chico lo advierta (es lo que se ha llamado “polución nocturna “). El chico también comienza a ser fértil, y desde este momento hasta el final del ciclo evolutivo, va a estar produciendo continuamente espermatozoides. También se producen cambios en la imagen del cuerpo, creando, en muchas ocasiones, gran angustia y desconcierto, y sobre todo si no se ha anticipado esta información sobre dichos cambios.
Esto hace que los/as jóvenes le den mucha importancia al atractivo físico, a la ropa, a la figura... y que se comparen continuamente con los modelos de belleza dominantes en nuestra sociedad; si no cumplen los cánones, es cuando vienen los problemas: de alimentación, de autoaceptación, de autoestima, de relación, de comunicación. No es fácil acostumbrarse a tener repentinamente un nuevo cuerpo.
Las hormonas sexuales también afectan a la conducta del y de la joven. Comienzan a sentir un gran interés por la sexualidad y el deseo de tener experiencias sexuales; éste impulso sexual se llama libido, y les ocurre tanto a los chicos como a las chicas, pues sus testículos y ovarios producen la pequeña cantidad de testosterona necesaria para provocar dicho deseo y excitación sexual. Es algo totalmente nuevo para ellos/as, y a lo que se tienen que acostumbrar.
La adolescencia
Estos rápidos cambios pueden crear angustia, ya que a veces no son fáciles de asimilar. Los/as adolescentes van a cambiar fundamentalmente en:
- La forma de actuar. Integración con el grupo de iguales, que pasa de ser unisexual a convertirse en mixto; en él se formarán las normas y valores que sirven de identificación con el grupo, rechazando muchas veces a la familia, para lograr identificarse por completo con su grupo de iguales.
- Los sentimientos y las emociones: Cambios sexuales que van a producir la especificación del deseo sexual, la atracción por otras personas, el interés por el sexo…; la vivencia de la afectividad va a ser menos explícita.
- El modo de pensar y conocer: Cambios psicológicos que hacen que el/la adolescente acceda a una forma nueva de pensar que le permite razonar y elaborar procesos mentales complejos. La formación de la identidad personal le va a permitir sentirse una persona sexuada, diferenciada de las demás y con su propio sistema de valores.
- Cambios corporales generales.
Junto a todos estos cambios corporales, en el/la adolescente se desata una batalla de sentimientos contradictorios e inquietantes que pueden provocan temores y nuevos descubrimientos. Es normal que se muestre irritable y rebelde, pues necesita buscar su identidad, y muchas veces, en esa búsqueda necesita desvincularse de sus padres/madres o educadores/as; encontrar autonomía, independencia, sentirse libre, sin presiones. Para la mayoría de adolescentes estar de acuerdo con su cuerpo significa estarlo consigo mismo/a, sentirse segura/a, no tener miedo a ser rechazado/a. Son muy sensibles a la opinión de los demás, y la actitud de otras personas tiene mucho peso hacia la valoración positiva o negativa que el/la adolescente tiene sobre sí. Existen muchas presiones socioculturales en función de los modelos de estética corporal socialmente aceptados y valorados: la moda, la publicidad, la música, el cine, las teleseries..... sugieren un estereotipo corporal al que todos los/as jóvenes aspiran y hay fuertes presiones en el grupo de iguales para adaptarse a estas normas y a estos cánones de belleza. Debe asumir su nuevo cuerpo con relación a los estereotipos sociales, y configurarse una nueva imagen corporal sobre los mismos. La apariencia física, la ropa, seguir la moda absolutamente en todo, se convierte en motivos de intensa preocupación. Las nuevas necesidades afectivas y sexuales hacen que aparezca el deseo de iniciar nuevas relaciones tanto en el ámbito sexual como amistoso. El/la adolescente también tiene que asumir su nuevo cuerpo funcional y su nueva manera de sentir y manifestar su sexualidad:
- La llegada de la primera menstruación en las chicas es vivida de manera muy distinta por unas y otras.
- La respuesta corporal que se produce ante la excitación sexual va a ser más evidente y más frecuente, y se puede vivir de manera culpabilizadora, con sentimientos de vergüenza y de rechazo o bien de aceptación y búsqueda activa de éstas sensaciones.
- Aparecen los complejos con relación al cuerpo: pene pequeño, pechos demasiado grandes o excesivamente pequeños, baja estatura, músculos poco desarrollados, poco vello en el pecho o en la barba, demasiado gorda o demasiado delgado…
Algunos de estos posibles conflictos, se podrían solucionar proporcionando una buena educación e información sexual.
Si el/la joven antes de llegar a la pubertad tuviera un buen conocimiento de los cambios que se van a producir en su cuerpo (a nivel físico y funcional), en sus sentimientos y afectos, en su forma de pensar, en su sexualidad y en sus relaciones sexuales, sin culpa, negaciones, ni omisiones; y si, además, no existiera un bombardeo continuo con ideales de belleza a seguir para conseguir el éxito, el sexo y la aceptación; si les enseñaran a ser personas críticas, responsables y libres a la hora de elegir y decidir; probablemente todas las personas serian más felices consigo mismas/as.
¿Qué ocurre con la sexualidad?:
Para que un/a adolescente alcance el desarrollo psicosexual completo, es decir, para que sea capaz de disfrutar, compartir, dar y recibir placer…, no basta con haber alcanzado la madurez de los órganos genitales o reproductores, sino que necesita una adecuada preparación emocional y sentimental.
Estos/as experimentan deseos sexuales de manera muy diferente, según la edad y el grado de madurez que tengan. Sienten intensamente la necesidad de buscar satisfacciones sexuales, comienzan a consolidar su orientación del deseo y se sienten fuertemente atraídos/as por estímulos sexuales en consonancia con su orientación ( homosexual o heterosexual). Ocurre también que la sociedad y la cultura en la que vivimos se encarga de que esta orientación sea como la de la mayoría de las personas, es decir, heterosexual. En todas las sociedades existe una regulación de las conductas sexuales. Si convertirse en joven es difícil, darse cuenta que se tiene una orientación del deseo distinta a la de la mayoría es aún más difícil. Hay jóvenes que lo pasan fatal, no tienen a nadie con quien hablar, se sienten distintos/as, raros/as …
En nuestra cultura, dichas conductas resultan ambiguas, y cuesta trabajo reconocer que los/as jóvenes tienen sexualidad (la llamada doble moral). La masturbación se convierte en una de las formas más directas y accesibles para que el/la adolescente vea satisfecho su deseo sexual; es una de las conductas más frecuentes tanto para chicos como para chicas. La masturbación en estas edades no sólo tiene la función de satisfacer el deseo o aliviar la tensión sexual, sino que también ayuda a conocer el propio cuerpo, fantasear, anticipar acciones y evidentemente favorecer la autoestima..... A pesar de lo placentero y agradable que les pueda resultar la masturbación, muchos/as adolescentes experimentan sentimientos de angustia o se sienten culpables cuando la practican, debido a los mensajes negativos que han recibido sobre ésta.
Adultos/as:
Los adultos y las adultas se diferencian mucho entre sí, según los distintos caminos que cada cual elija: profesión, ideas, creencias, moral, estilos y formas de vida, religión, educación, cultura, procedencia, edad, medio urbano o medio rural, situación conyugal, situación laboral … van a influir en la manera en que cada uno/a viva la sexualidad. La etapa adulta es la más larga de todas, y las formas de vida sexual van a ir cambiando a lo largo de toda ella.
Las personas adultas se hacen responsables de sus vidas, incluyendo su vida sexual; ésta pasa a ser un aspecto más de la misma, un aspecto natural y agradable.
En nuestra sociedad, está establecido socialmente que la persona adulta prefiera tener una pareja y llegar a desarrollar una relación estable y satisfactoria con otra persona.
Hay una serie de guiones o pautas a cumplir, y que son comunes a casi todos/as. Se distinguen dos periodos:
• Primer período: (aprox. 18 a 45 años):
- Fin de estudios e incorporación al mundo laboral.
- Independencia económica.
- Formación de parejas estables: casamiento o convivencia en pareja.
- Paternidad/maternidad.
- El afecto y la comunicación cobran mucha importancia en la pareja, y predomina el sentimiento de seguridad emocional o de intimidad sexual
• Segundo período: (aprox. 45 a 60 años)
Es el período de los grandes logros profesionales y sociales que llevan a la persona a sentirse autorrealizada o fracasada. Se produce una serie de cambios a nivel fisiológico que determinan que:
- Disminuya la secreción de hormonas tanto en el hombre como en la mujer.
- Aparecen los primeros síntomas de la menopausia en la mujer.
- Aparecen los primeros signos de envejecimiento.
- Los/as hijos/as se independizan.
- Liberación de las tareas domésticas.
- Las funciones de género tienden a flexibilizarse.
Ancianos/as:
El cuerpo de las mujeres comienza a tener una serie de cambios: cambia el color de la piel, aparecen arrugas, la piel de los pechos se hace menos firme, la de la vagina se hace más delgada y con menos lubricación...... Algunas mujeres pueden sufrir una serie de cambios emocionales y vitales.
Pero estos cambios no tienen porqué ser negativos, pues esta etapa puede ser muy creativa y satisfactoria, en la que la mujer puede vivir su sexualidad de una manera más libre, con la desaparición del miedo al embarazo. La menopausia sólo debe considerarse como el fin de la capacidad reproductora, y no de la sexual ni de la afectiva.
Hay mujeres que piensan que ya no pueden tener relaciones sexuales, que su función ha terminado, y que ya son unas inútiles: ello suele coincidir con que los/as hijo/as se han marchado de casa. Otras ven su liberación tanto de la capacidad reproductora, como de las tareas doméstica, o bien aprovechar y disfrutar del tiempo libre, de cosas que siempre les ha gustado hacer (estudiar, hacer deporte, salir, viajar… ).
En los hombres también desciende la producción de hormonas, y esto da lugar a cambios físicos y emocionales parecidos a los de la mujer. A veces el impulso sexual disminuye y puede experimentar una cierta inestabilidad emocional: esto ha sido denominado menopausia masculina o andropausia. Es muy acusado, pues siempre se ha considerado y comparado su masculinidad en función de su potencia sexual; ahora esta disminuye, y ello hiere profundamente su autoestima, piensa que ya no sirve para nada. Y más si todo esto coincide con la jubilación.
Los testículos del hombre siguen produciendo espermatozoides. El período refractario se hace más largo y es mayor el tiempo que necesita para conseguir una erección. Pero esto no disminuye el placer que el hombre puede llegar a experimentar en sus relaciones sexuales Si una pareja de edad avanzada conoce el proceso normal de envejecimiento, y lo que les ocurre a sus cuerpos con el descenso de hormonas, pueden adaptar sus relaciones sexuales a la nueva vivencia. En esta etapa se buscan otras cosas en las relaciones que tienen que ver con la parte afectiva de las personas.
No obstante, existen muchas creencias erróneas con respecto a la sexualidad en la vejez, basadas en la excesiva genitalización de la misma. Pero Los datos apuntan a que muchos y muchas tienen deseos de disfrutar de sus relaciones sexuales y mantienen la actividad sexual hasta edades bien avanzadas.
Lo que ocurre también es que en nuestra sociedad a las personas viejas no se las toma en cuenta para nada; la belleza se asocia a juventud y éxito. Sin embargo, en otras culturas son los/as que gozan de verdaderos privilegios, son el centro de la sabiduría y el conocimiento.
Tanto hombres como mujeres al llegar a esta etapa de sus vidas pueden aumentar en calidad:
- Sus relaciones sexuales - Su intimidad. - Su afectividad. - Su ternura y cariño.
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