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Autora: Pilar Cuéllar Portero. Centro de Psicología, Sexología y Género AMARA.
¿ Qué son las fantasías sexuales? :
Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que nos llevan a sentir sensaciones corporales placenteras. Como están en nuestra imaginación, en lo irreal, podemos transformar estos pensamientos o imágenes en lo que más nos guste; no hay límites y todo está permitido: podemos ser o hacer todo aquello que en nuestras vidas reales y sexuales no nos permitimos.
Por medio de las mismas nos expresamos sexualmente, así mismo, las podemos utilizar para lo que queramos: para sentir deseos sexuales, para excitarnos, para divertirnos...
Por ello las fantasías pueden ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento, de placer, de juego, de creatividad... A partir de las mismas podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad y con nuestros valores.
¿Por qué se consideran las fantasías sexuales un tema tabú? : Como con cualquier otro tema relacionado con la sexualidad, con nuestros cuerpos y con nuestras mentes, se han formado muchos mitos y muchos tabúes: se piensa que las fantasías que tenemos son el resultado de algo que reprimimos en nuestro interior ( p.e, si tenemos fantasías con personas de nuestro mismo sexo, pensamos que en realidad tenemos sentimientos homosexuales reprimidos y que no aceptamos); por ello le ponemos connotaciones negativas e intentamos no hablar de las mismas.
Porque siempre se han asociado con la inmadurez, la infidelidad, la inmoralidad, el pecado, lo prohibido...
Porque en nuestras fantasías todo esta permitido, no tenemos censura, sólo lo que nosotros/as queramos poner. Probamos experiencias, sensaciones, deseos, sentimientos que socialmente están prohibidos o mal vistos.
Algunas culturas y religiones consideran que el pensamiento y el acto es lo mismo, así que si pensamos en cosas raras o inmorales estamos cometiendo un grave pecado, como si lleváramos al plano de la realidad esos pensamientos.
Porque se consideran como algo muy intimo, que pueden desvelar aspectos muy secretos de nuestra personalidad y que no hay que contar. Mejor no compartirlas, pues nos podemos avergonzar de lo que pensamos, o quizá podamos llegar a creer que tenemos que llevarlas a la práctica. Porque se sale del modelo de expresión sexual que nos han vendido: relaciones heterosexuales, genitales y coitales.
¿ Qué funciones tienen, para que sirven? :
De alguna u otra manera, todos y todas tenemos fantasías sexuales, como imágenes fugaces pasajeras e involuntarias, o historias con principio y fin que recreamos en nuestras mentes de manera voluntaria.
Las fantasías tienen una función muy importante en nuestras vidas, y pueden servir para:
* Expresar nuestros deseos sexuales y nuestros sentimientos.
* Evadirnos de la vida real, de la monotonía, de lo que no nos ` gusta. * Aumentar o iniciar la excitación sexual, tanto en relaciones sexuales en pareja como con nosotros/as mismos/as ( hay personas que necesitan utilizar algún tipo de fantasía para sentir un orgasmo). * Sentir excitación sexual sin ningún tipo de riesgo: sexo seguro. * Descargar o liberar tensiones.
* Ensayar conductas sexuales que nunca hemos llevado a la práctica: podemos anticipar situaciones, dificultades, miedos...
En definitiva, forman parte de toda nuestra sexualidad, y sirven para lo que cada uno/a quiera que sirvan, pues podemos transformar todo nuestro mundo real en lo que queramos.
¿ Qué tipos de miedos pueden aparecer mientras fantaseamos? :
A veces podemos asustarnos o confundirnos con nuestras propias fantasías, porque sentimos miedos:
*A ser infieles si pensamos o fantaseamos con otra persona que no sea nuestra pareja. Los pensamientos no son actos, la imaginación tampoco. * A perder el control con nuestra imaginación y fantasear cosas surrealistas y que pueden estar en contradicción con nuestro sistema de valores (violaciones, homosexualidad, vejaciones, sumisión/dominación ...).
* A querer llevar a la practica, a la realidad todo lo que fantaseamos. Por el simple hecho de utilizar una determinada fantasía no significa necesariamente que queramos llevarla a la práctica. Cuando la fantasía se intenta llevar a la realidad, deja de ser fantasía para pasar a ser acto, y además la mayoría de las veces pierde su poder erótico.
Si pensamos que nuestras fantasías no tenemos porqué llevarlas a la practica ni hacerlas realidad, podremos llegar a disfrutar mucho más con ellas
¿ Pueden entrar en contradicción con nuestro sistema de valores? : Puede ocurrir que lo que imaginemos no esté en concordancia con nuestros valores, con los planteamientos ideológicos; nos pueden producir conflictos personales entre lo que pensamos y lo que sentimos (fantasías homosexuales o sadomasoquistas). Cuando esto ocurre, reprimimos estas fantasías no deseadas.
Para que esto no nos ocurra, tenemos que desligar el campo de lo imaginario del campo de lo real; en el imaginario no hay limites, ni nada es racional, ni lógico. Tendríamos que aceptar las fantasías que nos llegan, sin juzgarlas, teniendo claro que están en lo irreal, y sacando el máximo partido: jugando, sintiendo placer, evadiéndonos... ¿ Podemos compartir nuestras fantasías?:
A veces las podemos compartir con nuestra pareja, y ello puede aumentar el nivel de comunicación.
Otras veces, podemos considerar que son algo íntimo y personal.
Preferimos no compartirlas o por vergüenza o porque por ejemplo, consideremos que si le hablamos a nuestra pareja de otra persona que aparece en nuestras fantasías, no le va a gustar, se va a sentir molest0/a, celoso/a, desconfiado/a...
Hay veces que tampoco las compartimos porque pensamos que podemos exigir mucho a la pareja, que se sienta incomodo/a u obligado a llevar a cabo la fantasía o a interpretar un papel.
El caso es que cada cual decide qué hacer con sus fantasías, si guardarlas o no, compartirlas o no: son patrimonio exclusivo de cada uno/a. Cada persona tendrá que valorar si compartir sus fantasías tendrá consecuencias negativas o positivas en sus relaciones.
¿ Qué tipos de fantasías sexuales son más comunes? :
Hay fantasías que se producen de manera voluntaria y solemos recurrir a ellas con cierta frecuencia o en determinadas circunstancias ( mientras nos masturbamos, en el coito...) porque nos producen placer.
Estas pueden ser las más comunes:
* Un recuerdo de algo que nos gusta; ( un beso, una caricia, una mirada... o imágenes sacadas de un libro o una película).
*Algo que no hemos vivido pero que nos gustaría que nos ocurriera (enamoramiento). * Algo que no hemos vivido y que jamás lleváramos a cabo, porque están enfrentadas al sistema de valores (una experiencia sexual forzada con violencia, infidelidades...). Estas suelen ser muy creativas sino nos causa ningún tipo de temor y podemos disfrutar con ellas.
El contenido sexual de las fantasías puede ser totalmente genital o global, en los que intervienen otros componentes como los afectos, las caricias, los juegos...
Podemos ser los/as protagonistas y tomar parte activa o ser meros/as espectadores/as.
No hay fantasías buenas o malas, mejores o peores, sino las que expresan deseos y emociones sexuales.
Hay otras que no aparecen de manera voluntaria y que se producen de manera espontánea. Se pueden dar de manera repetida y crear sentimientos contradictorios de culpa, de ansiedad. Este tipo puede inhibir por completo el deseo sexual, o por el contrario producir excitación sexual; suelen incluir alguna forma de daño o castigo físico. Se llaman fantasías intrusas.
Hay muchos tipos de fantasías, pero las más comunes son las que giran en torno temas relacionados con:
- Amorosas y románticas.
- Homosexuales.
- Sadomasoquistas.
- Incesto. - Forcejeo. - Dominio/sumisión.
¿Cuales son los contenidos más frecuentes de las fantasías?
Los contenidos de las imágenes eróticas pueden ser ilimitados y múltiples, pero los más frecuentes serian:`
- Lo prohibido o lo nunca experimentado, situaciones que nunca hemos vivido en la vida real, por la carga prohibida que conlleva o por estar en contra de nuestras creencias: relaciones sexuales en lugares públicos, la prostitución, relaciones sexuales con animales. Se suelen utilizar para vencer la rutina, y la monotonía en las relaciones sexuales.
- Fantasías en las que somos conquistados/as, sometidos/as mediante ordenes, humillaciones... - Cambio de pareja: Este tipo de fantasía es una de las más corrientes, ya que pensamos que tenemos relaciones sexuales con otra persona distinta a nuestra pareja.
- Sexualidad en grupo: orgías con amistades, relaciones sexuales con más de 1 persona del mismo o de distinto sexo.
- Voyerismo: fantasías en las que nos imaginamos contemplando a otras personas en plena actividad sexual.
- Relaciones sexuales en lugares paradisíacos y románticos. Están muy presentes el amor, el enamoramiento, la atracción.
- Sadomasoquismo: Fantasías en las que aparece el dolor y la fuerza física.
- Violaciones: violador/a o violado/a. Normalmente cada persona tenemos nuestra/s fantasía/s preferida/s la/s que solemos recurrir con mucha frecuencia.
¿Hay diferencia entre las fantasías de las mujeres y las de los hombres? :
- Siempre se ha pensado que los hombres tienen más fantasías sexuales que las mujeres, al igual que se ha pensado que tienen más deseos sexuales y más necesidades sexuales. -También se ha pensado que si la mujer tenía fantasías de algún tipo, estas eran mas de tipo amoroso, románticas, más globales (caricias, besos...), y no se consideraban sexuales.
Sin embargo, la de los hombres eran más de tipo pornográficas, incluyendo elementos genitales.
-Pero a pesar de lo que siempre se ha pensado, existen muchas similitudes entre las fantasías de hombres y mujeres, al igual que en la expresión de la sexualidad en la vida real, pero sin perder de vista el factor sociocultural que ha condicionado dicha expresión.
- Todas las personas, hombres y mujeres tenemos capacidad para imaginar, para fantasear y para sentir muchas cosas; lo que ocurre es que no sabemos si los contenidos de las mismas son similares o no, si varían los elementos, los contextos, los escenarios…
Bibliografía: - Colectivo de Salud de las Mujeres de Boston " Nuestros cuerpos, nuestras Vidas” Editorial Icaria.
- Comfort A. y Comfort J: “ Adolescente: sexualidad vida y crecimiento Editorial Blumen.
- Leroy, M. “ El placer femenino”.
- Master y Johnson: “ La sexualidad humana” Editorial Grijalbo.
Anexos:
A continuación se transcriben una serie de narraciones anónimas sobre diversas fantasías sexuales de hombres y de mujeres. Fantasía nº 1: mujer 23 años.
“ Suelo tener una fantasía donde intervienen otra chica y un chico o dos más. Todos ellos variables ( dependiendo si los he visto últimamente, o si me he cansado de los de siempre, etc.), y yo ( que soy fija). Solemos estar en una habitación de una casa hablando, bailando y empiezan los toqueteos, masturbación y a veces termina en coito. Todo esto entre yo y la otra chica, o chica y chico. Suelo recurrir a ella durante la masturbación individual, en casa, tranquila y sola “. Fantasía nº2: mujer 23 años.
“ Respecto a las fantasías sexuales, no soy muy dada a eso. Nunca he tenido fantasías claras, quizás el hecho de imaginarme haciendo el amor y como podía ser ( antes de haberlo hecho alguna vez). La fantasía más o menos única o constante que he tenido es muy simple y romántica. Solamente era una habitación semi-oscura, preferentemente con la luz que da una chimenea y muchas velas, con una alfombra en el suelo y muchos cojines, música de fondo tipo de banda sonora como “ el último mohicano “ o música árabe de teterías, , y una varita de incienso ardiendo. Es un ambiente muy similar a una tetería y me suelo imaginar a mi pareja y a mí, desde que nos besamos hasta que terminamos dormidos. Esto ha sido por contarte algo que me he imaginado alguna vez, pero no tengo fantasías constantes, o por lo menos, no lo sé reconocer. No recurro a ella en ningún momento concreto, quizás en las épocas que estoy más melancólica y falta de afecto o cuando he visto una película romántica y triste, pero no en momentos en los que deseo excitarme. Como me gusta este tipo de ambiente, cuando tuve pareja solía tener la habitación con muchos de estos detalles ( excepto la chimenea y la alfombra) y la verdad es que el incienso producía en nosotros una sensación de bienestar y relajación que nos daba por reír ( a veces hasta quedarnos sin fuerzas y no poder hacer el amor…). Me costa que mi pareja disfrutaba muchísimo, y yo jamás lo he pasado tan bien “.
Fantasía nº 3: Mujer 26 años.
“ Mi fantasía sexual favorita consiste en que me encuentro al tío que más me apetece en ese momento y me propone irme a Granada en ese momento, dejando atrás nuestros planes, a estar con él. A mí eso me pone mucho porque me imagino el camino tan loco que pasamos los dos; aprovechando cada semáforo para besarnos y apretarnos, aunque piten los coches, acariciándonos todo el camino, calentándonos a medida que nos acercamos a Granada.
Me imagino cómo son los minutos antes de llegar al hostal en que se hace el silencio porque nos puede el deseo, tropezándonos con las escaleras, tardando horas en cada paso, besándonos y achuchándonos hasta que por fin llegamos a la cama del hotel donde pasamos la noche haciendo el amor en todas las formas posibles o que se nos ocurra, aguantando el deseo para que nos dure el placer. Me gusta fantasear en la bañera, pero hay momentos tontos, cuando me desvelo, que también los dedico a fantasear largo y tendido. “ Fantasía nº 4: Mujer 21 años.
“ Mi fantasía sexual es que me unten con helado de chocolate ( sobre todo en los pechos, barriga y genitales, entrepiernas y muslos y el cuello) y que me chupen y me rechupen hasta que no quede nada de helado en m i cuerpo. Luego acariciarnos mutuamente y masturbarnos, realizar coito y “ jugar “, besarnos etc.. hasta que alcancemos el orgasmo. Me gustaría sentir su boca, su lengua por todo el cuerpo, acariciándome lentamente, con dulzura. Y si el helado se derrite antes de que termine, hacerlo por partes: una zona, luego otra y así hasta la noche. Una situación sensual, sexual y romántica. Los dos desnudos con luz tenue y música de lo “ Garbage “ de fondo “. Fantasía nº 5: Hombre 30 años.
“ Una de mis fantasías sexuales es que tengo una vagina. Me lo puedo imaginar al masturbarme genitalmente o al estar haciendo una penetración. Entonces puedo sentir perfectamente las sensaciones al tocarme los labios y el clítoris, la entrada de la vagina, la sensación de ser penetrada por un pene. No es algo únicamente imaginativo, sino vivido a nivel de sensaciones. Me encanta imaginar esto, de vez en cuando. No es una de mis fantasías más frecuentes, pero aparece esporádicamente. Es delicioso, durante una penetración por ejemplo, cambiar mi lugar de sentir el pene a traducir mis sensaciones genitales a vaginales."
Fantasía nº 6: Hombre 30 años. “ Otra fantasía que utilizo con frecuencia es la de imaginarme de alguna manera que la situación sexual en la que estoy tiene un punto de violencia. Puedo jugar a imaginarme que la otra persona no quiere una penetración y que yo sí y que la obligo a ello. Puedo imaginar que la estoy violando, o simplemente que se está resistiendo por dolor o malestar. Suelo utilizar esta fantasía cuando estoy a punto de correrme, como un disparador de la excitación. Automáticamente aumenta mi excitación y puedo conseguir un orgasmo de esta manera. Y puede ser un juego totalmente privado mío, es decir, que la otra persona ni se entera de lo que está pasando por mi cabeza durante nuestro juego erótico que, por supuesto, es querido por ambos y cuya única violencia puede radicar en todo caso en el apasionamiento mutuo y desenfreno compartido. Fantasía nº 7: Hombre 28 años:
“ Una fantasía que utilizo de vez en cuando consiste en lo siguiente: mientras me masturbo y me toco el pene, comienzo a repasar mentalmente situaciones placenteras que he vivido en el pasado. En concreto, me voy imaginando los momentos estelares o de máximo placer o goce, y voy repasando personas y momentos vividos con estas personas mientras van aumentando mis palpitaciones y se va acelerando el ritmo de mi muñeca. Así, voy saltando de recuerdo en recuerdo, con rapidez. Me excita pensar en una serie de personas rápidamente A veces me ayudo de un listado donde he anotado el nombre de todas estas personas y así puedo seguir más fácilmente el recorrido, sin olvidarme de nadie. Es como mi pequeña orgía particular. “.
Fantasía nº 8: Hombre 18 años.
“ Una fantasía sexual mía consiste en imaginar que estoy con dos mujeres ( dos mejor que tres en este caso) y que estamos jugando y disfrutando mutuamente. Un juego que hago yo consiste en que mientras estoy besando a una, penetro a la otra y luego al revés. Me resulta excitante imaginarme una situación sexual con otras dos personas. Una variación de esta fantasía, también es con un hombre y una mujer formando trío, y jugando con ambos indistintamente. El “ cuatro “ ya lo he probado, pero el “ tres “ es un número todavía desconocido para mí.”. Fantasía nº 9: Hombre 18 años.
“ Otra fantasía sexual mía es que me “ comen “ a mordisquitos por todo el cuerpo, desde la cabeza a los pies. Puede ser una persona, o dos, o tres, o cuatro. Pero lo más importante es que se trata de mordisquitos leves pero firmes, y que no se olvidan del más pequeño o recóndita zona de mi cuerpo. Esto en un ambiente tranquilo, sin ninguna prisa por acabar, y regodeándonos todos del maravillosos juego del mordisco bribón “. Fantasía nº 10 : Hombre 18 años.
“ Otra fantasía es que participo en una “ orgía “. Como todavía nadie me ha podido explicar cómo es eso ( incluso personas que me invitaron a una orgía que luego no tuvo lugar, tampoco supieron darme explicaciones sobre en qué consistía tal evento). Pues ha ido fraguándose en mi imaginación la idea de realizar o participar en una orgía. Me imagino de diez a veinte personas disfrutando de sus cuerpos lozanos en grupo. Saboreando la diversidad de olores, sabores, colores, preferencias y particularidades de cada cual, sin prisas, sin crear “ parejitas “ que se escaqueen, sino como un juego de grupo compartido, hasta el final. Mirando, haciendo, recibiendo, oliendo, siendo olido, saboreado, mordisqueado, chupado, lamido, horadado, pellizcado y también un poco de todo esto en activo y en primera persona. Descubriendo, gozando, jugando, riendo… “. Fantasía nº 11: Hombre 26 años.
“ Un chico de treinta y tantos años, viril, obrero de la construcción ( o empleado en un trabajo manual que requiere gran esfuerzo físico). Lo acabo de conocer por casualidad, por medio de amigos comunes. Me atrae y se nota. El lo nota. Durante la conversación quedamos para otro día, para tomar algo, aunque los dos sabemos lo que nos gustaría llevarnos a loa boca. Este ligar como que no se está ligando me superexcita. Nos vemos unos días después, es por la tarde, después de comer. Tomamos café, hace frío. Me propone sin preámbulos acostarme con él y con su pareja. Acepto inmediatamente procurando que no se me note excesiva alegría. Salimos del café; estoy en un estado de excitación al máximo; floto. Llegamos a su casa; al entrar se oyen ruidos domésticos en la cocina. Hay alguien más. Es una chica de mediana edad, treinta y pocos, morena, un poco bajita, simpática, con pocas palabras crea a su alrededor un ambiente de confianza, es agradable estar a su lado. Él nos presenta, nos damos dos besos. Siento una inhibición erótica, la situación es inesperada. Él sonríe francamente y observa; me hace comprender así que nosotros somos los tres ángulos del triángulo erótico. Me relajo y acepto la situación. El buen ambiente de la casa ayuda bastante. Estamos en el salón él y yo tomando algo ( un café caliente), ella acabará de recoger no sé qué en la cocina. Él empieza a besarme y empezamos a meternos mano. Se quita el jersey y la camisa; queda con una camiseta blanca de manga corta, por el cuello asoma el vello moreno; los pantalones están bajados. Me quedo admirado de su potente aparato, duro; su cuerpo está duro y su vientre empieza a curvarse un poco, ligeramente abombado. Me ofrece su sexo para chupárselo. Acepto encantado; con los jadeos acude ella. Se queda en el umbral de la puerta, sonríe y sugiere que pasemos a l habitación y que la guardemos un poco para ella. Por la sonrisa reconozco en ella a una de las mujeres que estaban en el grupo cuando, o conocía a él. Obedecemos y sobre la cama, desnudos ambos nos lanzamos a una batalla cuerpo a cuerpo. En esto me doy cuenta de que alguien respira ansiosamente a mis espaldas; ella desnuda, goza mirándonos. Él le ofrece un puesto entre los dos y acepta. Se mete entre nosotros y empiezan a acariciarse y a besarse; me siento un poco excluido pero decido que debo ponerme a la altura de las circunstancias o irme. Opto por lo primero. Me arrimo contra la espalda de ella y no deseo más que acariciarle el sexo. Introduzco mi mano entre sus piernas y palpo que el sexo de él se me adelantó. Entra y sale; esta certeza me excita hasta lo indecible aunque no lo vea, o quizás por no verlo. Entonces se separan y ella se vuelve hacia mí; sonríen, me tranquilizo. Y mientras lo acaricio a él, la beso a ella. Me ofrece entrar y entro por primera vez de donde salí hace muchos años. El se coloca a la cabecera de la cama; está de rodillas e introduce alternativamente su miembro en la boca de ella y en la mía. Acaricio, descubriéndolo, el cuerpo de ella: su cuello sensual, sus caderas fuertes, su sexo extraño e intrigante, su boca húmeda, caliente y profunda. Sus respiraciones profundas me encelan más en el goce. Él abandona su posición atalayada y desciende el valle de la cama, se tiende paralelamente a ella: son dos ríos y quisiera bañarme en los dos a la vez. En este momento me siento como bastante desinhibido; la sensación de tranquilidad y plenitud me ocupa por entero. Me tumbo yo también. Los tres descansamos. Nuestros cuerpos sudan; resbalan mis manos por sus sudados y cálidos cuerpos. Fuera a empezado anochecer. Ahora me doy cuenta de que ha estado sonando una pieza de Mozart durante todo este tiempo. Me dejo invadir por la música unida sus respiraciones en le colmo de la sensualidad. Les coloco a ambos de espaldas, boca abajo, y empiezo a acariciarles a cada uno con una mano; me encanta introducir la mano entre todos sus huecos posibles; entre las piernas, por debajo del cuello, entre las axilas. Después realizo la misma operación pero con mi boca. Me gusta introducir mi lengua en el sexo de ella; luego a él le hago lo mismo con su ano. Excitadísimos me hacen subir hasta sus cabezas, y nos engarzamos en un beso triple. Ella vuelve a pedirle que la penetre. Yo observo. Al cabo de un momento ella se pone de pie y organiza la escena final: yo debo penetrarla y en esto él debe hacer lo mismo conmigo. La pequeña cadena se realiza. Siento como él se corre dentro de mí, siento como ella siente que yo me corro dentro de ella, siento como ella se corre dentro de mí. Los tres, vencedores caemos derrotados.
Fantasía nº12: Hombre 26 años.
“ Estoy invitado a la casa de un amigo que comparte su piso con otros tres amigos suyos a los que no conozco de nada. Los cinco nos hayamos en sala, viendo en la TV algo. Los cuatro son mayores que yo; entre los 35 y los 50 años. Mi amigo empieza a hacer preguntas que no entiendo; los otros responden con risas. La verdad es que me ofenden y me siento como sitiado por ellos, agredido. Uno de ellos se quita la camisa y queda semidesnudo; me fijo que tiene un cuerpo muy excitante. Es importante comentar el aspecto físico de ellos cuatro. Generalizando, tienen ademanes bruscos, violentos, son zafios, groseros, llevan varios días sin afeitarse, sus labios son gruesos, carnosos, están sentados en los sofás como reyes sobre tronos, desde donde parecen que dominan a todos y a todo. De vez en cuando s e rascan el pecho, velludo, o se introducen la mano por el pantalón y se acomodan el paquete, tan bien empaquetado. Llevan vaqueros ajustados y sucios, también botas sucias que ensucian todo. Algunos tienen bigote, loo que acentúa más la negritud de sus rostros, muy morenos por el trabajo a la intemperie. Sus manos son bastas y a punto de romper cuanto tocan. Y destacan sobremanera sus ojos, todos tienen los ojos claros, de azul claro muy intenso, contrastando violentamente con su aspecto sombrío; en sus miradas hay un brillo especial de perversión y maldad que me excita. De repente el que está a mi lado se desabrocha el pantalón y exhibe un miembro grande y grueso. Me agarra por el pelo y me obliga a metérmelo en la boca. Chupo arriba y abajo obligado por su mano. Los otros tres observan. Me arrodillo y alguien por detrás me baja los pantalones. Llevo un chandal y es fácil hacerlo, pero se traban con mi sexo erecto. Me giro y veo a mi amigo que me empuja con violencia y me dice alguna palabra fuerte. Entonces siento que humedecen mi trasero y me introducen algo grande. El dolor es intenso, no me dejan protestar. El miembro que me posee sale mientras sigo chupándosela al otro, y al cabo de un rato vuelve a entrar, pero noto que es otro, un poco más pequeño. Luego me obligan, siempre agarrándome por el pelo, que se la chupe al que quedaba. He perdido toda noción del tiempo y del espacio, sólo sé que me zarandean de un lado a otro. Y todos van pasando por mi boca y por mi trasero. En un momento de respiro en que parece se han olvidado de mí, los veo a ellos cuatro, dos a dos penetrándose. No lo dudo y me lanzo a chupar los miembros libres. Me rechazan y sufro por algo que deseo y que no logro. Insisto y vuelven a rechazarme; comprendo el juego. Manifiesto toda la indiferencia que puedo y entonces me llaman a tomar el biberón. Porque apenas he introducido el miembro en mi boca, un chorro torrencial de semen me llena con su sabor salado, pastoso y caliente. Repito lo mismo con el otro miembro libre. Uno de los que estaban penetrando se tumba sobre el suelo y me obligan a sentarme sobre su miembro, me inclinan y otro me introduce también el suyo a la vez. Los que habían eyaculado me introducen sus miembros fláccidos en la boca, que van creciendo, creciendo. Cuando todo acaba me siento asqueado… o debería sentirme asqueado. Si quisieran, volvería otra vez.”
Fantasía nº 13: hombre 42 años.
“ Eran los primeros días de curso de mi primer año en la universidad. A Franco todavía le quedaba un año y yo venía con mis 17 de un internado, masculino ( por supuesto)y militar para más escarnio, desde el profundo Sur a una Autónoma de Bellaterra que jugaba a ser la versión hispana de Berkeley aderezada con senyeras. Entre los logros de mi educación sentimental había un evidente desfase entre mis conocimientos librescos ( fundamentalmente de la literatura: ¿ quién podía olvidar, con esa edad, las tórridas escena de amor a tres bandas de la Conversación en la Catedral, o el final incestuoso y arrebatado de la saga de los Buendía?) y la apenas besada castidad de mi cuerpo. Pero las noticias que llegaban al internado hablaban de la promiscuidad universitaria como fundamental legado de un mayo de 68, apenas teñido un poco más de gris en España, y la gran ventaja de estar fuera de todo control familiar o académico. Por no sé que extrañas combinaciones, en Bellaterra predominaba la gente procedente de las Islas, al menos de Menorca y Mallorca, y en el 74 todavía quedaba un halo romántico de hippies que se bañaban desnudos en sus calas. De modo que mi ilusión pronto fue que me podría curar d la virginidad con una cualquiera de aquellas compañeras mallorquinas de cuerpos tan bronceados y moda ad lib. El trenecillo de vía estrecha que nos llevaba desde Barcelona iba abarrotado; nadie se perdía las clases de los primeros días, y la máxima comodidad era encontrar un lugar donde agarrarte ( solo iban sentados algunos de los que se habían montado en la primera estación) para no perder el equilibrio en los muchos bamboleos que iba dando el convoy por las maltrechas vías. Mi mano estaba fuertemente asida al asidero que coronaba un asiento que no podía ver, pues entre ella y el resto de mi cuerpo había al menos tres personas embutidas, lo cual no era nada desagradable pues eran cuerpos jóvenes, recién desperezados en la ducha, discretamente perfumados y con la escasa ropa que permitía el inicio del otoño. Aún no conocía a nadie e intentaba descubrir algún rostro menos ajeno o alguna conversación en la que poder darme por aludido, cuando empecé a sentir en la mano que garantizaba mi equilibrio una suave caricia que hizo estremecer. Con todo el disimulo que el caso requería empecé a moverme intentando descubrir la propietaria ( tenía que ser una chica, claro) de esa mano que me acariciaba y aunque no logré mi objetivo, la incertidumbre entre las 5 amigas que conversaban en ese apeadero no suponía ninguna desazón: me hubiera enamorado perdidamente de cualquiera de ellas. Así que me abandoné al goce de esa caricia repetitiva tan seductora, que solo lamentaba no poder replicar, por el riesgo de sufrir un ridículo traspiés que probablemente me estrellaría contra alguna de ellas si me soltaba. En la estación de Sant Cugat se despejó algo el panorama, al bajar bastantes trabajadores que no fueron sustituidos tantos estudiantes. Era el momento de pensar en pasar a la acción. Y fue el momento más difícil, por que mis experiencias me decían que mis amigas dejaban de serlo cuando yo les proponía algo más. Pero esa caricia persistente me decía que una de ellas me había elegido como objeto de deseo y después de los dedos iba a ir todo el cuerpo. En la estación anterior a la nuestra se bajó el ruidoso grupo de alumnos de un lujoso colegio privado que no habían querido viajar en el tren anterior reservado sólo para ellos. El espacio ganado y los preparativos para apearse hicieron que todos los cuerpos que me separaban de la visión de la mano que me acariciaba se apartaran. Ya no había más remedio: tragando saliva me giré para ver a la más hermosa de las chicas que me rodeaban, con un largo pelo que había tenido ocasión de oler en algún momento del trayecto, y con esa ropa tan progre que exigía el complemento de un preciosos bolso de cuero, cuya larga correa de la trabilla seguía tropezando suavemente sobre mi mano, como había hecho durante todo el viaje” .
Si quieres o te apetece, puedes escribirnos tu/s fantasía/s sexuales. Creo que sería interesante que las pudieras compartir con nosotros/as !!!.
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